viernes, 21 de marzo de 2008

21 de Marzo…llegó el Otoño…



Y sí…luego de su recorrido anual, Don Otoño se hace presente de nuevo por estas latitudes del hemisferio sur…visita que no nos hace muy felices que digamos a mi hija y a mi…creo que debemos tener un buen problema con la Melatonina, porque los días grises y el frío, vienen con su mochila de tristeza (en nuestro caso), y se acentúa más el deseo de haber nacido, o vivir en el Caribe.

Bueno, en realidad no nos podemos quejar, tenemos un clima subtropical con estación seca (justamente esta: otoño-invierno), así es que mucha lluvia y días grises no tenemos. Es más, el pronóstico anuncia que hoy el Otoño entrará camuflado de veranito, con temperaturas de entre 20 Cº y 35Cº.


Pero, naturalmente los días se irán acortando y anhelaremos más los radiantes días de sol. Bueno, eso en nuestro caso, pero mi querido esposo suspira aliviado tan sólo de pensar que las temperaturas bajarán…en fin…”sobre gustos”….jaja..


Tampoco vamos a desmerecer las bondades del Otoño, tan precioso cuando viste el paisaje todo de dorado y la gama de naranja…y es que es una creación de Jehová, quien todo lo hizo muy bueno y para el bien del hombre.


Podría decirse que sus días suaves son como los tonos pianos y pianísimos de una obra musical. Son necesarios esos cambios de ritmo para asimilar y meditar en el conjunto de la obra.


Así también en la vida, estos días también propician la reflexión y ayudan a mirar hacia dentro y acomodar pensamientos, recuerdos y afectos en los estantes de la mente y el corazón.
Así es que, luego de esta pequeña apreciación estacional, les dejo este poema que escribí en otro…


OTOÑO

El paisaje está cambiando.
El otoño se recostó en estas latitudes,
y una alfombra dorada y crujiente
se tendió en el camino.

Un viento frío se empeña
en quitar el amarillo vestido
de los árboles que se asoman
a mi ventana...
y una lluvia de hojas secas
danza en sus alas.

Deshójame Otoño...
Deshoja mi tristeza,
llévate en el viento
el dolor callado de la ausencia.

Pero no me deshojes los sueños,
no me quites la ilusión,
que no haya tempestades
que arranquen de este corazón
la llama inextinguible
de la esperanza, más allá del dolor.

Deshójame el llanto,
pero no el amor.
Llévate mi herida, pero no
deshojes mis afectos...
ellos encienden una hoguera
que reconforta el alma,
cuando tú te duermes...
Detrás de mi ventana.


Dáleth



1 comentario:

Yendi dijo...

Hola Nancy!

Sabes, para México es la entrada de la primavera.

A mi también por mis problemas de depresión me caen mejor los días soleados, pero extraño mucho cuando los días nublados y lluviosos traían tranquilidad a mi mente, en especial cuando eran acompañados a un día en la casa con la compañía de mi hermano, una buena película y mi pijama :).

Lindo día.