jueves, 6 de noviembre de 2008

Una Carta por Entregar...


Con amor, compartiendo sentimientos y pensando en todos los que por ahora están de duelo.

“Nuestra Amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo ” (Richard Bach) Siempre me gustó esa frase, es muy real.
Y yendo más allá aún, podemos decir que la Amistad verdadera y los lazos con los que amamos, no dependen siquiera de la vida o la muerte, para Jehová, sus leales, aún dormidos y ausentes por ahora, viven en su Memoria, el mejor lugar donde pueden estar guardados nuestros nombres :”Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso, en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová ‘el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob’. Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven”. (Lucas 20:37-38)
“Para él todos ellos viven”…sí, así ve Jehová a Sus siervos leales, sus Amigos. Así de real debe ser para nosotros el reencuentro con los ausentes que amamos…es sólo cuestión de tiempo y seguir aguantando en fidelidad hasta el próximo abrazo bajo un cielo sin lamentos.
Por supuesto, tener asida fuertemente la esperanza de la resurrección no implica que no duela esa ausencia. Estamos hechos para vivir, éso es lo normal. La muerte es común ahora, pero no es lo normal.” Lo normal es LA VIDA.” Aun el tiempo indefinido ha puesto en el corazón de ellos.” (Eclesiastés 3:11). O la “eternidad” según otras traducciones.
Así es que es lógico que el corazón sufra y la mente se angustie ante el recuerdo y la necesidad de tener cerca a quienes por ahora no están. A la vez que oramos porque el consuelo de Jehová nos de la paz que supera a todo pensamiento en esos momentos.

“Todos tenemos a alguien por quien llorar”, dice una canción, hablando de esto. Es parte de la herencia de nuestros primeros padres. Lira, (Lira Berrueta su nombre, Álef Guímel el seudónimo con el que escribió), fue mi mejor amiga aunque no vivíamos cerca: ella en el antiguo Betel de Uruguay y yo en un rincón del noroeste argentino. Pero las cartas, a la vieja usanza, fueron pequeños cofres llenos de los mejores tesoros que puede compartir el alma: recuerdos, evocaciones, pensamientos y por supuesto, todo lo que de un modo un otro moldea el barro que somos.
Ella cerró sus ojitos en fidelidad, a días de cumplir 80 años y con más de 60 años en el servicio de tiempo completo, en Diciembre de 2004.Yo sigo extrañándola y esperando el reencuentro. Y extraño esas cartas, tanto las de ella compartiendo tanta riqueza espiritual, como las mías, donde poco a poco el alma fue aprendiendo a expresarse a través de la palabra escrita.
Fue esa necesidad de comunicación lo que llevó a que le escribiera algunas cartas que me gustaría entregarle cuando regrese. Por eso el título…esta es la primera:

Una Carta por Entregar...

Mi querida Lira:
Como siempre, se desborda el corazón y no es fácil acomodar los pensamientos para acercarte lo que bulle aquí dentro...¡hay tanto que quiero contarte!
Han pasado unos meses desde que tus ojitos mansos se cerraron, apagándonos tu luz hasta el Paraíso.
Ha sido muy duro sobrellevar tu ausencia. Ya el cartero no es sinónimo de expectación y dicha. Extraño el diálogo íntimo de las cosas que le hacen bien al alma.
Más procuraré no teñir de gris y lágrimas esta carta. ¡Tengo tanto que agradecerte! Cada una de tus cartas está bien guardada, reteniendo ecos de momentos significativos que perduran en esencia a través de tus palabras.
Tus libros y poemas no editados, están llegando mucho más lejos de lo que podrías haber pensado. Con tu mente ágil y abierta al conocimiento, sé que habrías usado hábilmente la faceta positiva de Internet, para acercar tu corazón en una poesía o cuento a tantos como fuera posible.
Hace unos años me encargaste que compartiera lo que el colibrí escribía y que se lo hiciera llegar a quienes lo pedían. Sigo haciendo eso, amiga mía; pero de manera más extensa y veloz, y son el correo electrónico y la Red los que llevan tus palabras más lejos de lo que podemos imaginar. Son semillas aventadas al viento, consuelo y amor que germinaran en corazones que sintonicen con el tuyo. Me hace mucho bien esto.
En cierto modo es como si no te hubieras ido. No perdemos a quienes llevamos adentro, a quienes viven en uno, más allá de la ausencia física.
Son tan pocas las cosas que aún puedo hacer. Mi porción asignada de espinas en la carne parece que siempre aumenta. Pero Jehová sostiene y da las fuerzas para continuar y bendice las monedas de poco valor que aún puedo dejar en su servicio.
El cuadro casero que preparé con ilustraciones del Paraíso, algunos textos y tu carta(1), ya está descolorido. Quiero hacer uno nuevo para poder hacer lo que decías:

“Deja vagar tus ojos en el cuadro
de un amplio Paraíso sin fronteras,
y será menos rígido el taladro
que castiga tu carne y la exaspera.” (2)

Al menos sirvió durante muchos años como recordatorio de la esperanza más allá del dolor, allí, frente a mi cama.
El invierno ya está pasando. Este año no pudo ensañarse contigo. Pronto llegará la primavera que tanto amabas y las rosas que dan a tu ventana seguirán engalanado el jardín del antiguo Betel que te albergara. Pero cuando regresen los colibríes a revolotear en tu ventana, no entenderán por qué calló tu máquina de escribir y por qué no hay poemas nuevos en tu escritorio.
No quiero deshacerme en llanto. Tengo que reunir las pocas fuerzas que me quedan para poder seguir. La parte que queda del camino es la más empinada. Solo por absoluta bondad inmerecida podremos llegar al ansiado Paraíso, sostenidos por el poder que es más allá de lo normal.
Ya falta menos, un día menos, amiga del alma, para que cierre la herida abierta de tu ausencia.
Descansa por lo pronto, mi querida Lira. Tu galardón está asegurado en las manos tiernas de Quien no olvida las obras que fueron contigo.
Este lapso de silencio traerá consigo muchas horas de diálogo animado cuando regreses. ¡Habrá tanto que contar! Los días finales del sistema, la gran tribulación, Armagedón y el día después habrán pasado...estrenaremos la vida en el Paraíso...¡habrá tanto trabajo que hacer! Con la vida y las fuerzas renovadas, será un privilegio recorrer la eternidad con los amados, sabiendo que cada despedida será un “hasta luego”, mientras los siglos de paz glorifiquen a nuestro Hacedor cada día.
Tenemos una cita de honor, ¿lo recuerdas? Al terminar uno de tus libros escribiste: “Aunque hoy algunas circunstancias que no es posible cambiar nos alejen por un tiempo, volveremos a encontrarnos para seguir hablando de las cosas que le hacen bien al corazón.......Jehová quiere que estés en la fiesta de inauguración del Nuevo Orden, la cual será completamente distinta, más brillante y llena de júbilo, y con muchos más invitados que la que Adán disfrutó. Tenemos que encontrarnos allí. Es una cita de honor. ¡No lo olvides, Tornillito!.” (3)
Mientras ese reencuentro anhelado llega, quiero decirte que el deseo que expresaste se cumple cada día:
“¡Cuánto deseo ser para mis amigos genuinos, lo que persiste cuando lo material se desvanece!
Después que el piano calla, su melodía sigue llamando a las puertas del corazón. Después que el arpa duerme, su mensaje sigue balbuceando ecos en nuestra mente. Si algún día tengo que partir inexorablemente, y despedirme hasta la resurrección de ese amado grupo que me comprende y me acepta como soy, espero que lo mejor de mí aún siga acompañándolos. Más allá de todo lo vulgar y lo grotesco que aturde al mundo con su insolencia, quisiera estar junto a ustedes como un perfume, o como una melodía vigorizante, que no pide permiso para entrar, ni tolera que la detengan.” (4)
Es así amiga mía. Tus palabras y todo el calor que le infundiste a tu abrazo, perfuman tu ausencia, aunque por el momento estés durmiendo. (5)

Con el amor de siempre
Nancy (Dáleth)
2005

Con el tiempo, siguieron acercándose amigos que buscaban conocerla porque en algún momento leyeron algunos de sus libros o poemas. Uno de ellos fue He´Mem, quien disfrutó de los cuentos y relatos de ella y hasta le sirvieron de incentivo para escribir los suyos propios.¡Qué agradecidos estamos de que decidiera escribirlos! Entre los muchos hermosos cuentos basados en nuestra esperanza que él escribe, (entiéndase la palabra “Cuento” desde el aspecto estrictamente literario, a saber una narración breve de ficción ), hay uno que nos regaló, a modo de anticipo de “Un encuentro muy esperado” *…un gesto muy bonito que agradecemos de corazón, y de seguro dará pie a largas conversaciones en rueda de amigos en el Paraíso.

Suele decirse: “Para todo hay solución, menos para la muerte”. Nosotros sabemos que hasta la muerte tiene solución: la Resurrección. Así es que, recordando la expresión de la canción antes citada, con certeza podemos decir: “Todos tenemos a alguien por quien esperar”, con la confianza de que Jehová regresará a los amados ausentes. (Hechos 24:15).
Mientras tanto, que esa esperanza sea un fuerte incentivo más para seguir aguantando, para levantarse cada día y seguir alabando a la Fuente de la Vida…Aquél que hará posibles tantos millones de encuentros muy esperados…ya falta un día menos…

“Además, que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y dio consuelo eterno y buena esperanza por medio de bondad inmerecida, consuelen sus corazones y los hagan firmes en todo buen hecho y buena palabra.”
(2 Tesalonicenses 2:16-17)

Un abrazo muy sentido, con cariño y esperanza…
Nancy


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Citas:
1. “A una Muchacha Triste que no puede Caminar”, del libro “Ramas y Nidos”.
2. “A un amigo enfermo”, del libro “Reflexiones de un Guijarro”
3. “Hasta más ver”, del libro “Tiempo de Reunir Piedras”
4. “Definiciones”, del libro “Ramas y Nidos”
5. “Más allá del olvido”, del libro “Reflexiones de un Guijarro”

* “Un encuentro muy esperado”, de He´Mem
http://www.cuentosteocraticos.net/





6 comentarios:

Estrella dijo...

Una dedicatoria que leí en un libro hace tiempo y que resume muy bien lo que quieres expresar, para todos aquellos que están lejos o no están aquí:
"Estés donde estés, es aquí...esté donde esté el aquí...no permitamos que sea en otro sitio".

JULLY dijo...

QUERIDA NANCY ,TODAVIA SIGUES ASOMBRANDOME ,POR LA CALIDEZ , TU TERNURA, LA MANERA DE EXPRESARTE A LA QUE YO (CREO ) JAMAS ALCANZARE.
ME HA CONMOVIDO PROFUNDAMENTE ESTOS ESCRITOS TUYOS, TIENES LA FACULTAD DE HACERME EMOCIONAR HASTA LAS LAGRIMAS.CREO QUE NUNCA HE TENIDO UNA AMISTAD TAN PROFUNDA COMO LA QUE VOS HAS TENIDO CON NUESTRA HERMANA LIRA.ES HERMOSA.
ALGO QUE TAMBIEN ME HACERCA , ES QUE YO TAMBIEN ME CRIE EN EL URUGUAY(PAYSANDU ,BELLISIMO EN MI RECUERDO )ALGUN DIA PODREMOS CONVERSAR SOBRE ESTO , LAS TRES JUNTAS. UN GRAN BESO ...TE QUIERO MUCHO , JULIA

Yolanda dijo...

Hola mi querida hermanita Nancyta: Nosotros los de Ecuador, tenemos la manía de decir todo en pequeño..y sabes.. me hiciste pensar en un libro que estoy escribiendo, contándole a mi madre, que se durmio en la muerte hace 5 años, el 3 de noviembre, todo lo que ha seucedido mientras ella duerme.. de su bisnieto y todo lo que hace..de los nietos.. y lo que ha sucedido..de mi enfermedad que me dejo.. un tiempo paralizada.. en el tiempo, son tantas cosas.. y estos días he pensado mucho en ella.. y como lo expresas tan bellamente .. para nuestra hermanita Lira.. sigue el dolor callado en el corazón.. y la esperanza maravillosa de poder abrazarla nuevamente..me da las fuerzas..para seguir.. fielmente en el camino que nos guía nuestro Padre celestial.
Y me has hecho pensar.. cuando pueda también conocerla a Lira y contarle, como sus páginas me ayudaron y cómo tu tesón y Fe han fortalecido mi vida..
Gracias!!!!!, saludos a Damita y a tu esposito y a Lulita..
Con amor,
Yoli

Sara Elisa dijo...

Nancy: Un anciano de mi congregación y su esposa, muchas veces cuentan del cariño que sienten por la hna que les dió estudio, y de lo que quieren entregarle una vez que resucite: rosas blancas. Amaba las rosas blancas, las flores blancas en sí. Así que ellos dicen que cuando les toque recibirla llenaran la casa de rosas blancas y orquideas blancas. Además como ella era italiana y excelente cocinera, piensan recibirla con un banquete de pastas y ensaladas italianas...Muy rico ¿verdad?. Una vez en la reunión de servicio en la parte de hace algunos meses: "Consuelo para los dolientes" creo que de abril o mayo, contó ese deseo tan vividamente que muchos terminamos a lágrima partida, deseando que pronto venga la liberación de la muerte. Y me sentí invitada al banquete y poniendo rosas blancas por toda la casa, jeje Deja vagar tus ojos en el cuadro de ese bello recibimiento lleno de abrazos y lágrimas de alegría en la tierra más hermosa que jamás a existido y que es nuestra herencia de parte de Jehová..¿Cómo querés recibir a Lira? ¿Qué le gustaba mucho, que flores, que ropa, que comida?? ¿Qué vestido te pondrás cuando Jehová te llame a recibirla? ¿Cuánto crees durará el abrazo de bienvenida? Sólo imaginátelo y soñá, que pronto no será un sueño. sino la más hermosa realidad.

Yendi dijo...

Simplemente hermoso, yo no tengo nadie de mis seres allegados dormidos en la muerte pero el leer todo esto me ayuda a entender más a los que sí los tienen sobre todo a buscar a los que no tienen esperanza como nosotros.

Hermosa carta

Anónimo dijo...

Dicen que las cosas suceden porque tienen que suceder. Es mejor decir "porque Dios las permite". Tanto las buenas como las malas. Y permite las buenas para que nos regocijemos el corazón y nos llenemos de gozo y alegrías. Entre ellas están el llegar a conocer otros corazones dulces y sinceros que aman ilimitadamente a su creador. Su amistad resulta para nosotros un dulce manjar, sorbos de miel que no queremos dejar de degustar. Llegan a formar parte importante de nuestras vidas. Son pilares que sujetan nuestra existencia y nuestro mundo interior, junto a la piedra angular de Jehová.
Y permite las cosas malas, para que nos llenemos de gozo cuando éstas sean corregidas y eliminadas para siempre, y para que nuestro Dios demuestre su poder y misericordia ilimitados. Las cosas malas incluyen la pérdida de aquellos que amamos y de quienes no queremos separarnos. ¡ Y cómo duele su ausencia!... Y que siga doliendo, alma mía, porque entre mas grande sea el dolor de su ausencia, mayor será el gozo infinito de su vuelta y su presencia...