martes, 3 de marzo de 2009

Amor Leal


“Pero en cuanto a mí, yo cantaré acerca de tu fuerza, y a la mañana informaré gozosamente acerca de tu bondad amorosa. Porque has resultado ser altura segura para mí y lugar adonde huir en el día de mi angustia."(Salmo 59:16)

Buscaba un texto que pudiera expresar algo de los sentimientos que embargan el corazón . Encontré muchos pero había que decidirse por uno, así es que empezamos este mensaje con este Salmo.
Y es que, contra todo pronóstico, cuando parecía tan imposible que pudiera asistir al Día Especial de Asamblea…gracias a Jehová pudimos estar y disfrutar de tan hermoso banquete espiritual y tanto amor y cariño de nuestra amorosa hermandad.Los días anteriores habían sido de correr en médicos, análisis de rutina, ecografía, etc, etc, para descartar una posible hepatitis medicamentosa (ya está descartada), pero pudimos asistir.Además, la había pasado tan mal al intentar salir de compras solo unas dos horas…que no parecía viable que pudiera aguantar todo el programa.

Un amoroso hermano que sirve de precursor especial junto a su esposa, nos encomiaba por los esfuerzos para asistir. Pero yo le decía que sólo por Jehová podíamos estar allí. Que andamos sólo por su Espíritu Santo. Al mismo tiempo, cada vez que digo eso, me pregunto si no es una falta de modestia o irreverencia hacer esa afirmación. Pero es que es literal en nuestro caso.Sólo por su Espíritu podemos continuar porque humanamente es imposible. Nuestras fuerzas… hace tiempo se agotaron (y las físicas…¡ni hablar!). Así es que si algo podemos hacer cada día, aunque sea sólo sonreír…es sólo por Él.

Y el poder asistir a esta asamblea fue otra prueba de que es así. Ya desde que abrí los ojos en la mañana, me sentía rara porque no estaba tan dolorida como suelo amanecer, incluso tenía algo más de fuerzas de lo habitual. Me había dormido pidiendo fuerzas para poder aguantar todo el día. Y la respuesta fue tan literal que no podía creer que aún al regresar a casa estaba como si no hubiera salido a ningún lado, sin ese desfallecer de cada vez que salgo.
Claro, el agotamiento está siempre y no pude absorber como esponja, como quisiera, todo el programa, ni puedo buscar en la Biblia los textos (no veo y no la puedo sostener). Sí veo el Cántico de letras grandes, pero no podía cantar con el respirador, sólo balbuceaba algo la letra cuando podía y el resto “cantaba” mentalmente. ¡Pero estaba allí!. Aunque no es como quisiera, pero ya a estas alturas tengo que dar gracias de estar en el lugar donde debía estar en ese momento y el lugar era allí! Así es que estoy muy agradecida.

Apenas nos instalamos con el respirador y adaptamos la silla de ruedas a camita, uno de los primeros hermanos que se acercaron a saludar fue el representante de Betel asignado que nos visitaba. Apreciamos mucho su estimulo y palabras de aprecio. Y aprovechamos para saber cómo sigue nuestra querida Tía Elenita, la misionera que nos hizo el estudio a la familia y la mejor amiga de mi mami, recuerdan?
(Les cuento algo sobre la amistad sin tiempo que unen a ella y mi mami en este mensaje: “Mis padres” http://paginasdenancy.blogspot.com/2008/07/mis-padres.html )

Fue reconfortante saber que, a pesar de que los años le quitaron los recuerdos y memoria, sigue allí, bajo el cuidado amoroso de la familia Betel. Jehová la cuida. Ni ella lo sabe, tal vez no tenga conciencia plena de cómo Jehová no olvida sus años de fiel servicio y el amor que mostró para con su Nombre. Y pensé en tantos abnegados hermanos, que al igual que ella, dejaron su tierra y sus parientes en un lugar muy distante, y se aferraron a su asignación hasta el final.

Muchos, como ella, dedicaron su vida por entero al ministerio y se hicieron eunucos por causa del Reino. Y tal vez, en su momento, hayan recibido comentarios, que aunque bienintencionados, podrían haberlos hecho desistir de su decisión: “¿Qué va a ser de ti cuando envejezcas? ¿Quien te cuidará en un país donde no tienes a tu familia, ni siquiera hijos y nietos que vean por ti?. Mejor regresa a tu país antes que no puedas moverte”.

Esto me hizo recordar algo que pasó hace muchos años con ella, mientras todavía servían en el hogar misional de esta ciudad. Ella tiene graves problemas en la vista, había perdido ya la visión de un ojo y del otro sólo veía un ínfimo porcentaje. En busca de una mejor alternativa médica y aprovechando sus vacaciones, regresó a su tierra natal, en EE.UU. Lloramos mucho esa vez al despedirla pues pensábamos que no regresaría, que se quedaría allí. Pero ella nos tranquilizó diciendo que sí iba a volver. Y así lo hizo. Su familia, amorosamente quiso cuidarla, pero ella decía que su familia estaba aquí, en su asignación, éramos nosotros: los muchos que aprendimos la verdad con las semillas que tomamos de su mano generosa.
Cuando finalmente los años impusieron sus limitaciones, Jehová amorosamente hizo provisión para cuidar de ella y sus amorosas compañeras, en el Hogar Betel. Lloramos sí, pero sabíamos que no estarían mejor cuidadas en ningún otro lugar. Sus queridas compañeras, Sophie y Edith, cerraron sus ojos en fiel servicio, al igual que nuestro querido hermano Einsenhower, quien fuera Coordinador de la obra en el país, él y la tía Elenita se graduaron de primera clase de Galaad .Se adhirieron a su asignación hasta el fin. ¡Qué excelente ejemplo nos han dejado!

¿Les cuento otro detalle amado? El cántico de letras grandes que tengo está viejtito ya, pero no lo cambio. Me lo regaló hace muchos años la Tía Elenita, se lo habían regalado a ella cuando aquí todavía no habían llegado a las congregaciones, era una novedad. Pero por sus problemas visuales no podía leerlo y me lo regaló pues sabía de mi miopía progresiva. Es un tesoro que conservo con cariño. Pronto, cuando su memoria regrese, le contaré cuánto ha seguido ayudándome su regalo.

Como todo lo que escribo aquí voy haciéndolo de a poquito y dejo guardado en word hasta que puedo completarlo, este mensaje sigue por etapas y ahora les cuento lo que pasó luego de la asamblea.
Al día siguiente todo volvió a la “normalidad”: amanecí muy dolorida, con fiebre alta (sin causa aparente, me están haciendo análisis para ver qué pasa ahora), la pierna y rodilla izquierda más hinchada de lo que estaba y sin poder apoyarla en el piso del dolor…y una larga, larga lista de “cositas” cotidianas, de complicaciones que siempre hay. Ayer fue de andar en médicos, esta tarde también, el Dr que me vió ayer de paso vio el lunar raro que les comenté la semana pasada y dice que no le gusta cómo está, que hay que sacarlo…así es que hoy le toca el turno al Dermatólogo y tal vez regrese con cicatriz nueva…en fin…
La noticia buena es que me bajó un poco los corticoides, y como reconoce que la medicina no puede hacer más para mejorar un poco la calidad de vida…ahora me manda a vivir a las Sierras de Córdoba, jeje…a este paso…ya vamos a tener que vivir un tiempo en Buenos Aires, otro en Jujuy, otro frente al mar y ahora en Córdoba! (siempre me manda a vivir en otro clima, a los lugares mencionados, dice que ayudaría…estaría bueno, jeje).

Me quedé pensando en nuestros misioneros fieles, y en tantos hermanos en distintas facetas del servicio de tiempo completo que se aferraron a su asignación hasta el final, en tanto que han dado, y en cómo Jehová no olvida, en su amor leal para con ellos, aún cuando los años y enfermedad les privan de sus fuerzas y hasta memoria….Él no los olvida. ¡Qué amoroso Dios tenemos!

Para todos nuestros hermanos amados que siguen arraigados en la fe y la esperanza a pesar de los embates de los años, les dejo esta poesía, escrita por una hermana que cerró sus ojos en fidelidad con unos 60 años de servicio de tiempo completo en su haber, tal vez se sientan identificados también con esta:

SEMBLANZA PERSONAL

Mi vida ya declina del cenit al ocaso.
Mirando atrás aún gozo los paisajes amados
en que ensayé la firme cautela de mi paso
y recogí los ecos que en mi voz han cuajado.

Mi sombra, que subraya la andariega rutina,
no carga informes gibas de rencorosa pena.
La esperanza en mi predio su espesa fronda inclina;
tiene el verdor profundo y la raigambre buena.

Tuteo al entusiasmo, somos viejos amigos.
La juventud se fue, y le dije " hasta luego".
Cuando pasa la muerte ni la saludo, y sigo.
La vida eterna es el tema de mi afán y mi ruego.

No me turba la prisa febril del calendario
que sigue adelgazando sistemáticamente.
Es cierto, los relojes riñen conmigo a diario,
pero un futuro inmenso sonríe dulcemente.

Álef Guímel
(Del libro "Reflexiones de un Guijarro")




Sí…´un futuro inmenso nos sonríe dulcemente´...que Jehová siga concediéndonos las fuerzas, a cada uno para seguir disfrutando de servirle hasta el fin y nos guarde en su amor leal.

Un abrazo muy fuerte, con cariño fraternal
Nancy

4 comentarios:

ragazza dijo...

Sencillamente, gracias. Todo lo que escribes es fuente de estimulo, edifica, tus palabras estan realmente "sazonadas con sal", esto que acabo de leer me ha ayudado mucho, pues estoy pasando un momento de angustia debido a la salud de Norma, ahora me siento mejor. Gracias.

Débora dijo...

Mi estimadisima Nancyta, remontaste como aguila.(Isaías 40:31)Jehová nunca deja de responder a quien como tu, le entrega pleno su corazón, me hace feliz en extremo que disfrutaras de tu dia especial, y demas nos das una vez más ejemplo a quienes, en lo fisico podemos aun disfrutar de algo más de fuerzas, ya que en lo espiritual, tu eres un coloso. Emocionante la experiencia dela hermanita, Jehová me ha bendecido con el privilegio de poder atender a dos hnas, ellas estan en el centro donde presto mis servicios como enfermera, y en un caso en concreto, solo yo puedo de vez n cuando despertar algun recuerdo teocratico, y ello gracias a que su esposo que la acompaña,ignora mi condicion de TJ,ya que esta muy opuesto,para el Sr. solo soy la enfermera, algo mas cariñosa que las otras.Con que ilusión espero el dia en que podamos compartir nuevos recuerdos que ya nada los pueda borrar. Un suave abrazo y cientos de besos mariposa.

Esther dijo...

Cuanto me alegro de que hayas podido asistir al dia especial de asamblea!! Y no dudes al decir que es Jehová y su espiritu los q nos dan las fuerzas mas allá de lo normal para hacer estas cosas, porque lo "normal" seguramente seria quedarse en casa,y no faltan las excusas, en tu caso más, pero alli estuviste porq tu deseo es grande y Jehová lo sabe y te da esa fuerza para cumplirlo.
Quien no ama a Jehová no puede comprenderlo, no puede comprender q tenemos la fuerza en virtud de Aquel q nos imparte poder, esa fuerza y poder q a los hermanitos misioneros los sustenta cuando las fuerzas humanas desisten y alli están sirviendo viejitos como Ana la profetisa y tantos otros.
Cuan agradecidos estamos a nuestro Dios, para quien nada es imposible, q nos sustenta en un divan de enfermedad y no deja q decaigan nuestras manos en su servicio.
Cariños desde España

Anónimo dijo...

Hermanita Nancy, buenos dias tengas tu y tu familia, ah!!! dejame decirte que estoy muy molesto contigo, porque casi me haces llorar con la historia de la Tia Elenita, no termine de leer la historia de ella y el poema que le escribiste, lo deje a la mitad, porque si le sigo leyendo voy a llorar y no quiero llorar porque soy muy macho y los hombres no lloran, jejeje, y porque estoy en la oficina y no puedo llorar, asi que mejor corte la lectura a la mitad. En verdad, me da tristeza lo que te pasa y alegria de ver como Jehova esta contigo apoyandote con su Espiritu Santo, y tambien, dejame decirte que tienes un don de escribir que hace que tus palabras lleguen al corazon, y nos hagan reflexionar, y al menos a mi, sentirme avergonzado, porque estando bien de salud y con muchas fuerzas, me doy cuenta que puedo hacer mucho mas por Jehova, y tu me pones el ejemplo.
Bueno, me despido por este dia, espeando que Jehova te siga fortaleciendo a llevar la carga.
Saludos a tu familia.
Francisco Ruiz
P.D. Otro dia que tenga mas frio el corazon, terminare de leer el poema y la historia de la Tia Elenita, porque quiero leerlo sin derramar ninguna lagrima.