miércoles, 11 de enero de 2012

Anécdotas y Cielo de Verano



Anochece en estas latitudes. Una fuerte tormenta hizo el amague de traer alivio de jornadas tórridas, pero fue un vano intento, sofoca el calor y las veredas están secas como si no hubiera caído agua alguna. Aturde el ruido de la calle, los autos no dejan de pasar, es que la gente vuelve de sus trabajos en busca de descanso en su hogar. Y los coyuyos cantan. Es música de fondo. Un clásico del verano desde que tengo recuerdos.

En los momentos de tregua que dan de a ratos la hipertensión y angina de pecho, he estado tejiendo varias cositas: terminé lo que al final resultó un conjunto de saquito y sobreremera (en la foto) para mi mami en gris plateado, una red para Damita en hilo matizado, un vestidito con su carterita para Maia, la dulce bebita de Adriana, una hermanita de nuestra congregación; y ahora otro vestido para una sobrinita recién nacida. Dos fotitos y seguimos...


Vestidito para Maia con su carterita


Mientras tanto, entre hilos y tejidos, anduve en médicos, tuve picos muy fuertes de hipertensión (el sábado pasado en un momento pasé de 9 a 22 de presión arterial, estuve muy mal); y estoy sacando turno para una ecografía del brazo izquierdo, que tiene un diagnóstico inicial de tumoración.

Algo lindo que me ha tenido ocupadita y expectante es la preparación del libro “Flores de un Cactus”, que escribí con el seudónimo Dáleth, y que Jehová mediante esperamos tenerlo impreso pronto. Ya está registrado. En realidad, es una selección y recopilación de dos libritos con poemas y prosas anclados en la esperanza, más allá de las espinas incrustadas en la carne que sobrellevamos cada día. Soy un cactus andante, jaja.

Comencé a escribir esta entrada ayer, cuando la noche iba lentamente recostándose por aquí. Más tarde, cerca de la medianoche, salimos con Lulita al patio a tomar un poco de aire fresco. Para ver mejor las estrellas apagué las luces: el cielo se enciende cuando las luces de la ciudad se apagan. En el verano austral, se ve claramente la constelación de Orión en el cielo. Anoche parecía que estábamos entre las Tres Marías (Cinturón de Orión) y la Cruz del Sur, grupos de estrellas que sirven de guía a navegantes y excursionistas...un regalo que transmite la paz del Creador de las luces celestes.

Anteanoche un gran corte de luz nos empujó a salir al patio. Pero estaba nublado. Sólo se escuchaban las voces de los vecinos que, abrumados por el calor, estuvieron hasta avanzada la madrugada en sus patios y veredas. Pero lo mismo...mirar al cielo, aunque sea vestido de nubes, siempre da paz y nos transmite la grandeza de su Hacedor.
Esta mañana amaneció lloviendo, hacía mucha falta, la sequía esta causando daño a los animalitos y cultivos y secando los lagos de los diques que proveen de energía a la provincia.

Nuestra habitación da a la calle y la cocina da al patio, es una casona vieja que mis padres construyeron con sacrificios y sin mucho diseño arquitectónico pero práctica a los efectos.
Desde mi rincón escucho a mi mami que de a tanto en tanto ahuyenta a los pobres gorriones que eligieron la galería para hacer sus nidos, es que dice que la aturden, dice que no cantan, ¡que gritan!, jaja. Pobrecitos, Waldo y yo salimos en su defensa pero en la familia van sumándose las voces en protesta contra esos tiernos gorditos alados. Apelando a su sensibilidad, le digo a mi mami que si los corre van a quedar los bebés solitos en sus nidos...por ahí afloja un poco, pero de mala gana. Es que ella tiene un grado considerable de sordera y usa audífonos, que si bien algo ayudan, no tienen las virtudes del oído natural de filtrar los sonidos y si son agudos le causan molestias.

Yo los disfruto...y Lulita también...a su modo...pero ni intenta agarrarlos porque está muy pesada para andar de cacería volátil.

Trataré de expresar en prosa, aunque sea toscamente y no en toda la profundidad del sentimiento, lo que evoca en mi este:


Cielo de Verano

Los cielos del sur lucen sus grupos de estrellas, son como huellas digitales celestes que marcan el rumbo a los que surcan el mar abierto, o a los caminantes de vastas soledades.
Mi alma viajera de su lugar no puede moverse...pero me voy detrás de cada nube que pasa por aquí, parecen pompones de algodón  que cruzan entre las estrellas y estos ojos, cansados pero ávidos de vida.

Sólo el Hacedor del espacio profundo sabe con exactitud a cuánta distancia están esas luces que titilan en este cielo de verano. La mayoría superan con creces el tamaño de nuestro Sol, la estrella más cercana a la gema azul donde vivimos. Y se ven imperceptibles.

Esa debe ser una de las razones por las que mirar al cielo nos da tanta paz...porque nos recuerdan que desde allí...nuestras angustias y grandes problemas se ven tan pequeños...nada que el Dios del cielo no pueda corregir a su tiempo. Nada que Él no pueda fortalecernos para aguantar.

Voy a acomodarme para dormir a cielo abierto... y taparme con estrellas...


Nancy
11-1-12



5 comentarios:

Anónimo dijo...

NANCY,AMIGA, QUÉ LINDOS ESTAN LOS PAPIS!!!!JOSÉ PARECE MÁS DELGADO Y NERY SIEMPRE CON ESA MIRADA DULCE Y PENETRANTE QUE SACA LO MEJOR DE UNO...DE QUIENES HEREDASTE SIN DUDA ALGUNA,LA DULZURA,TENACIDAD Y LA GENEOSIDAD.MIENTRAS RELATABAS TU ARROBAMIENTO EN EL PATIO,ME IMAGINABA VIENDO CADA DETALLE DE ÉL, HUBIERA SIDO LINDO HABERLO VIVIDO JUNTAS...TE MANDO UN BESO GRANDOTE Y FELIZ POR TU LIBRO,EL SUEÑO DE CUALQUIER ESCRITOR.QUÉ JEHOVÁ SIGA BENDICIENDOLOS FLIA QUERIDA!!!!!
SILVIA E.

carmenma dijo...

Que bueno hermana que podra publicar su libro (mandenos uno). Se hizo realidad pronto la ilusion que ud tenia...Me alegra escuchar noticias de su tierra, que disfrute la creacion...Nosotros no estamos tan bien...Mi abuelita fallecio el lunes, despues de dos dias terribles...Estamos agradecidos con Jehova que escucho nuestras suplicas pues estaba sufriendo mucho...nos dio los medios para atenderla, nos proporciono a nuestros hermanos, la enterramos ayer, varios asistieron por intervalos, nos acompañaron los 4 ancianos de la cong, 1 de la de mi papi , entonamos el cantico 134 y 111, distribuimos folletos entre todos los asistentes no testigos...La amabamos mucho y la estaremos esperando en el nuevo mundo de Jehova con una guaracha tostada (pan dulce) y un cafe caliente. Cuidese hermana Nancy tambien a ud la queremos, con amor cristiano

Páginas de Rose dijo...

Lo que sus palabras hermosas. Me deleita leerlos.
Estoy contento con su libro, y mira que puede tener uno también.
Poner en el blog para que podamos obtener?
Problemas de la vida afectan a todos los siervos de Jehová. Y conozco bien.
Pero, qué delicia de ver hermanos en todo el mundo, como usted, son los problemas, aunque con muchos siguen confiando en el Creador.
Señor Jeová bendiga a usted y su familia.
besos
Rose

http://amigasqueengordam.blogspot.com/

ana dijo...

muy lindo Nancy tanto tus tejidos como tus dulces palabras q alaban a nuestro creador,cuanto me alegra
saber que apesar de las espinas "querido cactus"siges siempre de buen animo para escribir...... un beso muy grande para ti y los tuyos!

Anónimo dijo...

Comparto tu cielo de terciopelo y tu cobertura de estrellas plateadas que para todos alcanza.

Comparto tu alegría de vivir y tu mirada empapada de mañanas llenas de esperanza.

Comparto tu sueño hermoso de esperar a tu Dios que arrulla tu tierno corazón y el de aquellos que tanto amas.

Y comparto contigo nuestro cariño que empaquetado de amor llega a tu patio en alas de un gorrión...