viernes, 21 de abril de 2017

Un dolor...por un rato muy corto...


       Hay una herida muy honda en el corazón estos días, desde ayer sigue clavada la daga. Dolerá…pero sé que sanará al debido tiempo…del Señor del Tiempo. 
         Esa herida tiene un nombre. Se llama Rusia. Tan sólo nombrarla se estruja el corazón y se agolpan las emociones por el amor sin fronteras que nos une a los fieles que en esa tierra lejana y bella portan el Nombre más hermoso, el del Todopoderoso: Jehová.

      Aunque duele el golpe, no es algo que sorprenda. Cristo mismo nos lo anticipó: “Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán.” (Juan 15:20)
         Y nosotros sabemos bien cómo sigue la historia, cómo irán encajando de a poco los acontecimientos como las piezas de un inmenso rompecabezas, hasta tener el cuadro completo: ese día luminoso, único e irrepetible en que de manera definitiva y eterna se cumplan estas palabras del Excelso: “Ciertamente me engrandeceré y me santificaré y me daré a conocer delante de los ojos de muchas naciones; y tendrán que saber que yo soy Jehová.” (Ezequiel 38:23).

       Mientras ese día ansiado llegue, sabemos que no será fácil el camino, más nunca Jehová nos dejará sin salida ni fuerzas para aguantar lo que sigue. 
No he podido dejar de pensar en lo doloroso que será para nuestros amados hermanos rusos ver que extraños entren a Betel a despojarlos, momentáneamente, de ese lugar tan especial entre nuestros lugares de adoración. 
       Recordé algo que escribió una querida misionera uruguaya que residía en el Betel de Argentina al tiempo de la proscripción a nuestra obra aquí en 1976. 
      Nuestros hermanos betelitas rusos quizás sentirán sus emociones reflejadas en estas palabras:


Betel en cautiverio

      Aquella mañana de septiembre, los que vinieron a cercarla se levantaron antes que el sol. Se adelantaron a su luz, se identificaron con las tinieblas.
Era un pasaje más de nuestra guerra. La dejaron amordazada, apaleada e inmóvil.        Así la vimos cuando salimos a reconocer el daño. Así quedó, prisionera en su propio predio.
      Tuvimos que alejarnos de ella con el dolor de los que miran a una mujer hermosa, resplandeciente en dignidad, encadenada y entumecida, sin poder liberarla.

      Pensaron que por sus heridas se le iba a escapar la vida. Lo que Dios ha creado se modifica en apariencia, pero no en substancia; se transforma, pero no se pierde, desaparece de la superficie, pero sigue integrado al conjunto. Es lo mismo que sucede en el bosque: lo que cae a tierra es absorbido y usado nuevamente.
      Cada átomo tiene un destino y una razón de ser. Lo que muere alimenta a lo que queda en pie.
      Los que la agraviaron atravesando sus puertas con papeles sellados no saben que sus paredes cantan al mínimo roce. Conservan la voz de los ungidos y las palabras de gratitud de muchos futuros herederos de la tierra.
Estábamos acostumbrados a su pulso saludable y a los latidos intensos de su corazón. Ahora, al volver a ella, la encontramos abatida y silenciosa. Su respiración apenas se percibe. Sus pulsaciones han disminuido. La incertidumbre ha profundizado sus ojeras.

      Añora a los hijos jóvenes que apoyaban la cabeza sobre sus rodillas. Sueña con el día en que volverán para quedarse. Sabe que la mirarán con amor, animándola a incorporase y a sacudir el polvo de sus ropas. Sabe que recobrará su andar apoyada en los brazos de ellos. Mientras tanto espera, sin proferir un quejido, sin un gesto de rebeldía.
      Las bandadas de palomas que el cartero soltaba en sus puertas cada día hoy huyen en distintas direcciones.
      Los que venían a beber sus aguas surgentes hoy tienen que buscarlas en napas subterráneas.
       Hasta su silencio y su inercia infunden inspiración. Sus cicatrices son un sello de belleza y un certificado de integridad.
        Los hijos encuentran hermosa a su madre envejecida porque leen un renglón de historia en cada surco de su rostro. Nosotros amamos en ella la sombra del pasado y el resplandor del futuro.

Álef Guímel


      Este dolor será muy breve. Esta herida no durará para siempre. Pronto será enmendada con creces. Mientras tanto, seguimos adelante…Absolutamente convencidos y con la total certeza de que nada ni nadie puede detener el propósito eterno de Jehová, ni separarnos de su amor y el de su Hijo, como lo expresara tan sublimemente bajo inspiración el apóstol Pablo:

“¿Quién nos separará del amor del Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada?  Así como está escrito: “Por tu causa se nos hace morir todo el día, 
se nos ha tenido por ovejas para degollación”. 
 Al contrario, en todas estas cosas estamos saliendo completamente victoriosos mediante el que nos amó.  Porque estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni gobiernos, ni cosas aquí ahora, ni cosas por venir, ni poderes, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra creación podrá separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús nuestro Señor.”
(Romanos 8:35-39)


"Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano, Jehová de los ejércitos:
 “No tengas miedo, oh pueblo mío [ ]a causa del asirio, que con la vara [te] golpeaba, y que alzaba contra ti su propio bastón de la manera como lo hizo Egipto.  Porque todavía un rato muy corto... 
y la denunciación se habrá acabado, 
y mi cólera, al desgastarse ellos."
(Isaías 10:24,25)


martes, 11 de abril de 2017

Luna del Memorial (Conmemoración)




Este es un poema que leí por primera vez en mi adolescencia. Pasan los años y sigue conmoviéndome igual… 
Para entonces a la Conmemoración le llamábamos Memorial…
Al fin no llueve por aquí y podremos observar con el corazón agradecido, esta:


Luna del Memorial


La milenaria luna que calca nuestras sombras,
vuelca una leve lámina de plata diluida
sobre la calle quieta, tendida a nuestros pies;
y la mente se interna en las épocas idas,
¡porque hoy es catorce de Nisán otra vez!

Caminaremos despacio, conversando en voz tierna,
para estirar el goce de la única fiesta.
Se habla de caras nuevas en el salón colmado,
del sentido de urgencia, del trabajo que resta,
de lo que prefiguran las sombras de pasado.

¡Cuánto significado tienen hoy los recuerdos!
- Un ángel que revista la nación retractora.
- Un pueblo que levanta la masa sin leudar.
- Un éxodo que empieza mientras Egipto llora.
- Y después, un ejército que se hunde en el mar!

Jehová cumplió con Abraham su amigo,
cuando fue su simiente a redimir.
Y esta histórica luna, como mudo testigo,
asomó su faz plena para verlos partir.

Después de quince siglos apareció el Mesías,
Cordero inmaculado que dividió dos eras
y dejó junto al río del tiempo su mojón.
Desde entonces su sangre, pura, imperecedera,
señala los dinteles de nuestro corazón.

El desierto del mundo es largo y fatigoso,
su sacerdocio, al frente, se ajusta a las pisadas
que él marcó en su carnal investidura,
pues Dios nos dio en Jesús representada
la dimensión cabal de su ternura.

Nuestra sinceridad, como el pan ácimo,
sin leudados dobleces se despliega.
Hierbas amargas de tribulaciones
son porción asignada con la entrega
de las más elevadas bendiciones.

Tajeando el espesor de las tinieblas
está el pilar de su presencia en fuego.
Marchamos por la senda angosta y recta
y queremos seguir sordos y ciegos
a todo lo que estorbe nuestra meta.

América jadea bajo una falsa calma.
Europa arrulla al vicio con un cantar obsceno.
Asia y África claman por arroz y paz.
Corre sangre en las tierras que pisó el Nazareno.
Donde hay banderas rojas Dios no se nombra más.

Ya Nisán y su luna volverán pocas veces
antes del día grande de la liberación,
cuando crucemos juntos, con temblorosas preces,
un “Mar Rojo” de sangre, llamado Armagedón.



Álef Guímel



Jehová bendiga todos los arreglos para disfrutar a pleno de esta Conmemoración, mientras abrazamos con el corazón y oraciones a cada uno de nuestros amados hermanos…aquí y en cada rincón del mundo, al lado de nuestros hermanos rusos, los de Eritrea y todos los que con inmenso esfuerzo, a veces por un aislamiento impuesto, observen con amor esta Conmemoración…




lunes, 10 de abril de 2017

Tu Hermoso y Amado Nombre



El 1 de Abril tuvimos nuestra Asamblea de Circuito “Cuidemos nuestro amor por Jehová”. El programa fue maravilloso, cada vez el esclavo fiel y discreto se esmera en prepararnos cuanta riqueza espiritual nutra nuestra fe y amor por nuestro Hacedor. 

Con la ayuda de Jehová pudimos estar presentes toda la familia, mis padres ya más limitados por la vejez y los dolores que la acompañan, estuvieron todo el programa, aunque mi mami  lamentó mucho no poder oír nada por su sordera. Ella usa audífonos en ambos oídos, y se compró unos auriculares muy sensibles que los hermanos de sonido amorosamente le conectan para que escuche, pero ya ni así pudo escuchar los discursos. 

Jehová en su gran bondad para conmigo, a pesar de no estar haciendo casi nada de todo cuanto quisiera, me ha permitido el privilegio de una entrevista en un discurso que presentó nuestro superintendente de circuito. Aunque estaba muy nerviosa porque temí no poder hablar claro por mi falta de aire, o de perder el hilo de lo estoy diciendo, (como me sucede últimamente), pero con la ayuda de Jehová pude expresarme con el corazón, porque era sobre algo de lo que amo hablar: Su Nombre y personalidad…

Les comparto aquí un video que grabó Waldo:


video


Fue una bendición y una caricia de Jehová que me permitiera alabarlo también de este modo en la congregación grande…
Intenté hacer un bosquejo inicial con las preguntas que el hermano haría, tratando de hilvanar las ideas…pero…sólo salió esto entonces:


Tu Hermoso y Amado Nombre


Me preguntaron cuándo
tu Nombre hermoso conocí,
y a amarlo llegué, más allá de conocerlo…
y los beneficios de tu persona conocer…
no sé si pueda en estos versos
expresar lo que por ti siento
y dar respuesta
a lo que me preguntaron de Ti.

Conocí tu Nombre
cuando aún no había nacido.
Debe haber una memoria lejana,
subconsciente, con tu Nombre
grabado en los recodos de la mente.

Al ir creciendo contigo,
fui conociéndote más,
amado Padre y Amigo.
Al andar a tu lado, en el día a día,
tu presencia siempre real
ante la belleza de lo que has creado,
ante tu sagrada Palabra escrita,
o ante el dolor no expresado…
fue entretejiendo de a poco
esta amistad con quien eres:
el Supremo Hacedor de la vida
en su pleno esplendor.
Todo lo has hecho Tú,
desde galaxias insondables
hasta la belleza oculta plasmada
en las rocas guardadas
en las entrañas de la Tierra.

¿Cómo no amarte, bendito Dios?
Eres el sentido y la razón de cuanto existe,
de la vida nuestra que vivir nos permites.
En ti están todas las respuestas,
no hay pregunta alguna
en nuestra inquisitiva mente,
que no tenga la respuesta exacta,
sencilla y exquisita a la vez…
Claro…Tú todo lo sabes pues
por tus manos fuimos formados.

La vida no es ahora tal cual
en un principio te propusiste.
sólo es cuestión de  tiempo,
de breve tiempo,
para que retome su brillo.
Y aún ahora, ante el dolor inmenso,
ante el sinsentido del obrar
humano que te da la espalda…
tú tienes la respuesta, del por qué,
y el hasta cuándo…

Eres Ancla y eres Faro.
No hay niebla, tormenta
ni ciclón que en nuestra vida arrecie
en la que Tú no puedas sostenernos,
asidos fuertemente en tus brazos eternos…

Por tu luz podemos ver más allá del dolor.
Por tu Hijo amado, tu más grande regalo,
ya vislumbramos ese cielo diáfano y azul
sobre esta tierra majestuosa, vestida de Paraíso,
de colores plena, de flores cubierta…
tú nos has dado la garantía,
tu propósito eterno sin falta cumplirás
por amor a tu Gran Nombre
y porque no olvidas a tus siervos amados jamás.



Nancy
21-1-17