domingo, 20 de abril de 2014

Hasta pronto amado Nono Capriotti...

Damita, con Rubén y Pepita Capriotti, en 2010:
 
Semana difícil de hondas emociones, diametralmente opuestas. Pareciera que estos días he estado caminando sobre el filo de una gigantesca duna de arena, con un bello oasis de un lado y la sombra más triste del otro…
Cuesta poner en orden los pensamientos sin dejar que la emoción los ahoguen y no les permitan expresarse…veamos si podemos…
 
Lo bello, el Oasis:
 
El domingo 13 de abril celebramos nuestro último Día Especial de Asamblea. De por sí una asamblea es motivo del gozo más profundo, una ocasión para estar agradecidos por la instrucción tan oportuna y necesaria para seguir con ánimo y fuerzas estos escasos días que se descuelgan del Calendario del Señor del Tiempo.
Una asamblea es un tiempo de reencuentros y abrazos, de seguir cultivando ese amor que está intacto por tantos hermanos y amigos que no vemos a menudo, pero que los llevamos dentro.
Pero esta era especial por otra razón. Era un hito, un mojón  en nuestra historia teocrática. Los nuevos arreglos de asambleas son una muestra más de cómo Jehová y su hijo entronizado, dirigen la organización visible en esta parte del fin.
Es un privilegio estar vivos hoy y ver el cabalgar victorioso del Rey en su caballo blanco.
Otra ocasión privilegiada, llena de hondos sentimientos de gratitud y, a la vez, de esa necesidad de mirar hacia adentro y autoevaluarnos honradamente…ha sido la Conmemoración de la muerte de Cristo de este año, el 14 de abril.
Nuestra congregación, de 90 publicadores, recibió cálidamente a estudios, amigos y vecinos, llegando a 200 asistentes en esa noche tan sagrada.
Estas, y otras más, fueron razones de gozo, meditación y gratitud que conformaron un bello oasis en los afectos.
 
Lo triste, el Dolor:
 
Aunque su pérdida no fue tema de tapas de diarios y revistas, ni motivo de reportajes, homenajes ni declaración de días de duelo nacionales….para los que tuvimos el privilegio de conocerlo, nada de todo lo anterior habría alcanzado a describir la magnitud de la huella dejada por él en tantas vidas a las que nos mostró en la práctica lo que significa vivir la Verdad…
 
El domingo pasado (13-04-14), el día de la asamblea, a las 23 hs cerró sus ojitos nuestro amado hermano Rubén Capriotti, el “Tio” y “Nono” de muchos de los que vivimos por aquí. Él fue el papá espiritual de tantos que lo amamos y ya ansiamos volver a abrazarlo. Pronto…será pronto.

Entre mis primeros recuerdos, están él, su esposa Pepita y su hija Graciela. De hecho, mi primer alimento, me lo acercó Gracielita, su hija, pues cuando nací, ella fue a venos en la maternidad. Yo lloraba de hambre porque mi mami aún no tenía leche, así es que ella corrió a su casa, por entonces a pocas cuadras de allí, cortó por el camino una ramita de hojas de naranjo, presentes en casi todas las veredas de la ciudad, y me preparó mi primera mamadera: un té de naranjo…
 
Entre otras innumerables cosas, él fue mi Testigo de Matrimonio.
Sentí la necesidad imperiosa de estar presente en su funeral. Era difícil pues estaba viviendo en la ciudad de Aguilares, a 85 km de aquí y era el día de la Conmemoración. Sumado a que yo apenas me muevo, con mucha inseguridad y que ni mis padres envejecidos ni mi amado esposo podían acompañarme, me angustiaba buscando la manera de ir.
Gracias a Jehová,  se presentó una oportunidad: María Luz, otra hermanita que creció viendo su ejemplo y lo quería mucho, generosamente me permitió acompañarlos en su auto y pudimos llegar aunque sea al cementerio y acompañar a la familia. Fue uno de los momentos más tristes de mi vida.
Luego nos despedimos de la familia (una familia muy amada…que justamente apellida: Amado) y hermanos y emprendimos el viaje de regreso para llegar a tiempo y ultimar detalles para la Conmemoración. Gabriel, el hermano que conducía el auto, tenía a su cargo el discurso esa noche en su congregación.
 
Aún no puedo hablar y desahogar el corazón tratando de expresar aunque sea un poquito lo importante que ha sido en mi vida. Espero procesar este duelo tan hondo y poder escribir después.
Por lo pronto, les copio algo que escribí el año pasado sobre él, contando una anécdota más con las que pintó de colores nuestros días. Esto es del 10 de abril de año pasado:
 
Una breve y edificante conversación
 
"Con mi mami llamamos por teléfono a nuestro amado y siempre recordado Nono: el hermano Rubén Capriotti, quien literalmente se gastó por los hermanos y la obra en estas tierras. Desde hace varios años vive en Aguilares, a unos 85 km de aquí, junto a su esposa, Pepita, y al lado de su hija Graciela y familia. El 3 de abril cumplieron su aniversario de bodas número 65….¡qué gran ejemplo y bendición!
Cuando mi mami le preguntó cuántos años tiene, le respondió con débil voz:

- “No sé si tengo 91 o 92 años…”
 
Recuerdo cuando era niña, a veces cantaba bajito los cánticos en la reunión para disfrutar de escucharlo cantar a él, con su voz tan potente y afinada. Bueno, ¡lo mismo se lo escuchaba en todo el Salón! Le gusta la ópera y no tenía nada que envidiarle a Plácido Domingo o Pavarotti.
Los años han apagado sus fuerzas y su hermosa voz…pero nada, ni el paso del tiempo, ni la vejez y su fragilidad…nada apaga el gran amor que siente por Jehová y su Organización. Él siempre tiene algún comentario sobre las publicaciones recientes, por más breve que sea la conversación, siempre te deja algo edificante en qué pensar y te transmite su celo y amor por nuestro Dios.
Lo llamamos el domingo, ellos estaban alistándose para ir a su reunión. Me conmovió que apenas, luego de saludar, comentara sobre el estudio de La Atalaya y nuestra herencia teocrática.

Con débil y agitada voz dijo:
 
- “Todo lo que el enemigo ha hecho por tratar de remover el Nombre de Jehová….¡y no ha podido!...¿¿Pero quién se cree que es éste??”
 
Me llenó de ternura ese comentario, pues, quienes lo conocemos sabemos lo tremendamente estudioso que ha sido toda su vida y su capacidad y docencia para explicar hasta las profecías más profundas…y escuchar ahora ese comentario, con su voz apagadita pero llena de celo….ahhh…me emocionó…tal vez parezca ingenuo…pero está tan lleno de celo por Jehová…que conmueve…
 
Yo no me sentía bien anímicamente cuando hablamos por algunas angustias que pasamos, pero de pronto, esa breve conversación me ayudó a hacer foco y dejar el dolor de lado y centrar todas nuestras fuerzas, aunque pocas, pero centradas en enaltecer siempre, (hasta en breves conversaciones) el hermoso Nombre de Jehová. "
(10-04-13)
 
 
Buscando en las páginas de este Blog, encontré otros detalles que menciono de él y las cosas que influyeron en lo que soy:
 
Fragmento de: Belleza Subterránea (11/8/2008):
 
“Siempre me fascinaron las piedras y minerales, desde niña. Cuando salíamos de paseo e íbamos a cualquier río, lo primero que hacía era buscar piedras de colores o formas bonitas. Compartíamos la afición con un anciano muy querido, el Nono Capriotti, quien también andaba recogiendo y partiendo piedras para ver las bellas formaciones por dentro y luego les ponía una base de acrílico y un texto y las regalaba de adorno a los hermanos. Conservo esos recuerdos. Él decía que éramos “piedrólogos” jeje.”
 
 

A partir del lunes pasado, toda la semana he estado batallando con una fuerte infección respiratoria y mucha fiebre, hasta ahora. Quizás haya sido que me enfrié el día de la asamblea o la angustia que baja mis escasas defensas, no sé pero no logro recuperarme. Mañana me toca recorrer las salas de espera de 3 médicos…
 
Aunque tengo un dolor muy hondo, también, la paz y la esperanza es tan grande que equilibra la balanza del sentimiento. Él tiene su galardón asegurado. Y voy descontando los días para volver a abrazarlo…
 
Hay un poema que escribí hace pocos años, dedicado a ese puñado de personas que marcaron mi vida, aún sin que sepan cuánto: mis padres, las misioneras que sirvieron aquí, Lira (Álef Guímel)…y ellos:
 
 
Corona de Hermosura
 
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El Nono… el “Tío Capriotti” de todos...
Árbol frondoso de justicia
a cuya sombra fresca acudimos
tantas veces cuando el calor
de la adversidad agota el alma...
pozo profundo de sabiduría,
sabe siempre sacar la esencia
de la Escrituras para responder al cansado,
o al enseñar, exhortar y corregir.
 
La ternura de su amor tomó forma
en tantos actos silenciosos de ayuda
al necesitado, en cuadritos, tarjetas y hasta
piedras señalando algún pensamiento divino...
cosas que forman parte de nuestro tesoro material,
testimonio mudo de su amor por los demás.

Y la Nona... la “Tía Pepita”...
Fiel compañera, ejemplo de leal complemento,
que ayudó con su paciencia a que tantos
fuéramos consolados al caminar sobre espinos.
................................................
(Fragmento, del libro Flores de un Cactus)
 
 
“Yo sé que se levantará en la resurrección.”
(Juan 11:24)
 
En su casa en Aguilares, en 2011, estando muy enfermito:
 




PD: Otra pequeña historia dejada en estas páginas:
 
Una anécdota y un querido recuerdo... (domingo, 25 de mayo de 2008)
 
 
 
 
 
 

1 comentario:

Ann y Jac dijo...

QUERIDA NANCY: ME CONMOVIO MUCHO ESTA ENTRADA QUE HAS PUESTO SOBRE EL HERMANO NONO, NO LO CONOCI PERO A TRAVEZ DE TUS PALABRAS ME PARECIA QUE LO HABIA VISTO Y CONVERSADO CON EL POR MEDIO DE TI MISMA, ME TRAJO A LA MENTE EL EJEMPLO DE OTRA QUERIDA HERMANA QUE CONOZCO Y YA ESTA MUY VIEJECITA Y ESTA PERDIENDO SU MEMORIA, ELLA ERA ASI COMO TU DESCRIBES AL HERMANO, TENIA UNA ABILIDAD INCREIBLE DE EXPLICAR TEMAS Y PROFECIAS DE LA BIBLIA, AUN VIVE PERO ESTA MUY LEJOS DE MI, ELLA FUE LA PRIMERA TESTIGO DE JEHOVA QUE NOS VISITO EN CASA EN 1970 Y ANHELO ESCUCHARLA Y VERLA, SU MENTE ESTA DEBIL PERO AUN ASI SU AMOR POR JEHOVA ESTA VIVO Y RADIANTE COMO SIEMPRE. GRACIAS POR HABLARNOS DE ESTE QUERIDO HERMANO NONO, NO HE PODIDO EVITAR LLORAR POR EL AUN SIN CONOCERLO. CUIDATE Y QUE JEHOVA CONFORTE TU CORAZON, EL DE SU ESPOSA Y DEMAS FAMILIARES Y DE LOS HERMANOIS QUE PUDIERON DISFRUTAR DE CONOCERLO.