sábado, 16 de noviembre de 2019

Muy pronto...


 Cómo me duele este mundo...
No somos inmunes al dolor ajeno,
 aún sabiendo el por qué de las tragedias...

Cuánto consuelo, Padre, 
al saber que tú estás viendo 
Y que tienes ya tu tiempo establecido 
para intervenir en los asuntos
De la humanidad toda,
Colmando de paz cada día
Cuando al fin, 
ya hayas traído Tu Reino...

Ayúdanos mientras tanto a vivir
Conforme a tu voluntad,
Haciendo Santificado tu Nombre
Por cada cosa que hagamos
o digamos,
por nuestro obrar cotidiano...

No dejamos de orar,
Jehová, Padre nuestro,
Tal como tu Hijo, el Cristo,
nos enseñó.
Ayúdanos a no fallarte.
Danos las fuerzas que nos falten 
para ser fieles hasta el fin
Y tú corazón por siempre alegrarte...

Gime en su angustia el mundo
En una de sus noches más oscuras...
Señal de que en breve
La luz de tus promesas cumplidas
Nos mostraran que has respondido
A la oración que por siglos
A ti se ha dirigido:
"Que tu Reino venga,
Que se haga tu voluntad 
como en el cielo, 
también en la tierra"

Gracias por mirarnos
Y con tu amor leal, 
consolarnos...

Nancy
16-11-19
03 a.m.


sábado, 9 de noviembre de 2019

Antología Poética

Quiero contarles un nuevo proyecto en el que estuve trabajando. Me invitaron a participar de una Antología Poética, una selección de textos de varios autores. En este caso, son 82 escritores de varias provincias del país, a razón de unas 4 páginas por autor. Al ser muchos, se hará en 3 tomos.

A mí me tocó estar en el Tomo 2, junto a escritores de mucha trayectoria a nivel nacional e internacional…y yo apenas comienzo o me asomo de vez en cuando al fascinante mundo literario que hay mi ciudad. Así es que estoy muy agradecida de que me tomen en cuenta.

La Antología se llama “Destellos de Amor”, la Editorial a cargo ya nos mostró como serían las tapas, junto a los nombres y fotos de los escritores que participan en cada tomo.
Será presentada en un evento a fin de mes como cierre de la Agenda Literaria 2019, y en todos los eventos de Buenos Aires de Mayo 2020, incluida, la Feria Internacional del Libro que se realiza allí.

Es una experiencia nueva y aprecio sinceramente que tomen en cuenta mis sencillos versos…

Y agradecida, como siempre, a cada uno que me acompaña un momento al leer lo que escribo…

Nancy
 







jueves, 7 de noviembre de 2019

El Piano



Aún recuerdo la emoción
que generaste con tu llegada.
¡Cuánto te esperábamos!
Las pequeñas manos de nuestra hija
esperaban ansiosas estudiarte.
Yo te miraba fascinada.
Siempre quise aprender
a sacar la poesía que nace de tus notas.
Tus teclas en blanco y negro…
¡Ah! ¡Cuántos matices le dan a la vida!

Mi niña creció a tu lado
descifrando tus secretos.
Ahora son las pequeñas manos de su hijita
las que empiezan a acariciarte.

Mis manos no tienen fuerzas,
no pueden imprimirle a tus teclas
la presión necesaria
para lograr que tus cuerdas de acero
vibren y llenen de música el aire…
como mariposas etéreas
con cuerpos de notas…

Más nada impide que de ti
siga enamorada…
Tus teclas en blanco y negro
hacen que vibren las fibras
de las que estoy hecha…
y llenas de bemoles y sostenidos
mis días, a veces grises,
y les pintas tonos pasteles
con tu danza de arpegios y silencios…

Puede que ya no aprenda a escribir
la poesía que brota al tocarte…
pero mi niña si,
y la suya también…
Y yo sigo soñando al escucharte,
mientras vibras en tu caja de madera,
que tiene eco en los rincones de mi alma…


Nancy
7-11-19
 
 




viernes, 1 de noviembre de 2019

Agradecida...



 
Cuando cuesta tanto seguir respirando...
cuando cada paso supone arrastrar
gruesos grilletes con pesadas
esferas de hierro a los pies atados...
Cuando sientes en todo el cuerpo,
todo el tiempo,
la corona de espinas que al Cristo
en su cabeza presionaron...
Cuando las tienes incrustadas en la carne
y tu mente de a poco desfallece...
Y nadie siquiera lo sospecha ni intuye...
Ni lo comprende...
Porque no se notan…
Porque aún sonríes…

Entonces, tan sólo despertar
es motivo de una celebración...
Porque sigues vivo aunque
el cuerpo no responda...
Porque sigues queriendo vivir
aunque no tengas fuerzas...
Porque sigues amando la vida
y el corazón sigue desbordándose
agradecido por cada gesto amigo,
por cada rayo de sol que tu rostro besa...

¡Cómo no valorar cada minuto
que en su amor leal
el Excelso aún me permite!...
Y aún si dormir tuviera hasta ver el Paraíso
en la tierra establecido...
¡Cómo no estar agradecida
por la Esperanza anclada al Rescate!,
que  el Hijo pagó por ti y por mí
para que la vida que vivamos sea eterna...

Dime entonces, cómo no estar agradecida
de poder abrazar aún a los amigos,
por la familia con que Dios ha bendecido,
por poder tomar aún la mano de mi compañero
que por tantos años me ha sostenido...
Por contar con el amor de tantos,
que inmerecidamente, a mis días se acercan
y dejan rosas sembradas en el viento,
y pétalos que cubren las espinas del camino...

¡Cómo no estar agradecida de estar Hoy,
 aquí, contigo, y de poder dejarte
el corazón en lo que escribo!...



Nancy
31-10-19










sábado, 5 de octubre de 2019

Flores sobre espinos



Me tocó crecer y vivir con dolor.
Todo tipo de dolor:
Físico, mental, emocional.
Y no soy la excepción.
Lamentablemente,
es algo demasiado común.
Una realidad no deseada
ni planeada por el Dios Feliz.
(1 Tim.1:11)

Pero eso no quiere decir
ni supone automáticamente,
que no se pueda ser feliz.
Hay plantas que florecen
en rendijas de piedras,
en suelos áridos,
o en medio de agudas espinas
como las flores que coronan los cactus.

No me gusta la palabra Resignación.
Desde mi modesta perspectiva,
la siento como con un toque negativo.
Prefiero  la Aceptación.
No me peleo con lo que me tocó
en la vida, ni es algo que me haga feliz.
Sólo lo acepto como lo que es,
y busco algo bueno dentro de esto
que me sirva de piedra donde apoyarme
para seguir hacia arriba
y no caer por la pendiente.

Sé que el camino se hará
cada vez más cuesta arriba.
Y también sé que no estaré sola
y que tengo tanto, tanto que agradecer…
El Padre Tierno no ha dejado
de sostener mi diestra con la suya
y sigue tirando de mi cada vez
que siento que resbalo al abismo.

Mi vida está sembrada de flores
que se elevan sobre espinos,
colores que pintan mis días
de tantos afectos, amigos
que refrescan y nutren mis raíces
sin importar lo pedregoso del camino.


“Jehová siempre te guiará y te saciará
incluso en tierra reseca;
fortalecerá tus huesos,
y serás como un jardín bien regado,
como un manantial que nunca se agota.”
(Isaías 58:11)



Nancy
4-10-19


Seguir, sobre piedras o espinos…seguir…



La vida en este sistema a veces pareciera ser una continua sucesión de duelos: de pérdidas, algunas grandes, inmensas y profundas. Otras más tolerables respecto a lo menos intensa que sea la angustia que generan.
No sólo perder a un ser querido. Perder la salud. La juventud. Las fuerzas. Una mascota. Una mudanza. La enfermedad crónica. La vejez, de los padres. De uno mismo. Amigos que se mudan. Amigos que nos visitan y regresan a su lugar y no sabes si los volverás a ver. No dejan de ser pérdidas. Porque los buscas, extrañas. Y no están.

A veces no dejan de ser sólo cambios de circunstancias, y quizás para algo mejor. Pero al tener que dejar atrás algo a lo que ya se estaba apegado, es común que sobrevenga la nostalgia, la ausencia, impotencia, soledad, o tristeza.

Un sicólogo y escritor se refirió a esto como “El camino de las lágrimas”. Él opina que, lejos de ser algo negativo, es algo que contribuye a  seguir creciendo como personas. Son cosas inevitables que terminan definiéndonos. De nosotros depende, en gran manera, la clase de personas que resultaremos luego del fuego al que la adversidad nos somete.

Obvio, no estamos solos en este camino de dolor no ideado ni deseado por el Padre de las luces celestes de quien  solo vienen regalos buenos y todos los dones perfectos. (Santiago 1:17)
En su mente y propósito ya está diseñado el Camino de Felicidad que muy pronto reemplazará al doloroso que por ahora transitamos.
Y mientras tanto…¿cómo seguimos?

Gran parte de las situaciones dolorosas no dependen de nosotros, no podemos evitarlas o modificarlas. Otras sí. Pero en todos los casos, sí podemos elegir cómo enfocarlas, cómo enfrentarlas…cómo seguir…y qué hacer con esto…

Una cosa es segura: solos no podemos. Necesitamos de Quien tiene una vista privilegiada de toda situación, desde su posición excelsa, de la sabiduría del Creador, que conoce nuestras emociones mejor que nosotros mismos, lo que nos hace felices y lo que no.

En definitiva, el Único que tiene el derecho y autoridad para decirnos lo que está bien  y lo que está mal…que nos indica el camino a seguir por amor…pensando siempre en lo mejor para cada uno…sólo depende de dejarnos guiar…y así podemos seguir, sobre espinos, sobre ausencias, sobre todo dolor…seguir…sin perder la esperanza…y sobre todo…sin perder la paz, ésa que ningún hombre puede comprender, porque no viene de nuestras fuerzas agotadas. Viene sólo de  Él. (Filipenses 4: 6,7)


“No se angustien por nada. Más bien, en cualquier situación, mediante oraciones y ruegos y dando gracias, háganle saber a Dios sus peticiones,  y la paz de Dios, que está más allá de lo que ningún ser humano puede entender, protegerá sus corazones y sus mentes por medio de Cristo Jesús.”
(Filipenses 4:6, 7)



Nancy
4-10-19




domingo, 1 de septiembre de 2019

Septiembre

  
Una lamparita con luz tenue 
ilumina el teclado mientras todos duermen. 
Es un momento de quietud y calma. 
Un momento para escuchar el alma. 
Acaba de irse Agosto y se llevó los vientos
que desparramaban la hojarasca.
Ya se fue. Hizo un revuelo de hojas
y sentimientos, de fríos y de grises; 
guardó todo en su equipaje etéreo.
Apagó la estufa que está a mi lado.
Guardó la manta con que me abrigo
mientras aquí sentada, te escribo.
Y se fue.

Me quedé despierta para abrir la puerta:
llegó Septiembre, hace minutos escasos.
Lo hice pasar y no deja de mostrarme
los verdes tesoros que trae consigo:
hojas nuevas y retoños,
y bellos capullos en su paleta de colores.

Ya pintó de amarillo, rosado y blanco 
los lapachos, de gama de lilas 
los árboles orquídeas...
y de colores vivos y otros pasteles
los rincones de mi alma cansada...
que también reverdece...


Nancy