miércoles, 9 de enero de 2013

Paseo, Paisajes y Amigos





Vamos a retomar el hilo de este diálogo continuo con ustedes, que nos acompañan en cada tramo del camino y que con su cariño, pintan de cálidos colores nuestros días y todos los rincones de los afectos.
Hay mucho para contar y de temas variados, empecemos actualizando el parte médico...la verdad que al leerlo, hace que tenga más valor las cosas bonitas vividas estos días.

Parte Médico:

Finalmente terminaron de sacarme los puntos en el ojo recientemente operado. Ya está. Ya me dieron los anteojos con los que quedaré, (bueno, los mismos marcos pero con muy diferente aumento: antes tenía 10 dioptrías y ahora sólo 1,50...¡y sin las cataratas que no dejaban ver nada!). En unos 10 días falta hacer un estudio de  retina (ya tengo dos cirugías con láser allí).
La última vez que les escribí mencioné un dolor fuerte en las piernas. Y sí, resultó ser cómo pensaba. Me revisaron tres médicos: No tengo pulso ni presión en las piernas. Ésa había sido la causa del dolor (a la Arteritis de Takayasu le llaman la Enfermedad sin Pulso).  Me recetaron un vasodilatador de por vida. Llevo 15 días tomándolos y ya duele menos.
En la guardia me vio primero una doctora que conoce bien mi caso, luego llamó a otro doctor (un cirujano cardiovascular). Mientras la doctora le explicaba mis antecedentes le dijo:
- Ella ha vuelto varias veces del más allá...

Me reí por la descripción...y sí...seguimos cada día sostenidos por Jehová.
Ayer terminamos de hacer los demás estudios: la radiografía muestra la hernia de disco cervical; en la eco doppler de tiroides se ve que al menos el nódulo sigue igual, no creció. Pero la ecografía del brazo muestra que el tumor del codo creció mucho: tenía un centímetro y ahora casi 5 cm. Tengo que ir a un traumatólogo cirujano para ver cómo seguir pues nuevamente dudan sobre qué tipo de tumor es. Probablemente haya que hacer una biopsia.
Pero, a pesar de las espinas, hemos podido hacer...

Un breve paseo por los Valles Calchaquíes:





Aprovechando los pocos días que le quedaban a Waldo de sus vacaciones, hicimos un fugaz paseo por la zona de los valles, al oeste y norte de la provincia y sur de Salta. El clima es fresco allí en comparación con el agobiante calor que está haciendo en la ciudad. Estuvimos un día en Tafí del Valle, visitamos a unos amados amigos: Rosita y Daniel (con ella nos bautizamos juntas hace 38 años y  fuimos compañeras en el precursorado). Siguen fieles, muy activos en la obra, abnegados y sumamente hospitalarios con todos, a pesar de sus espinas en la carne.

Desde allí viajamos otros 121 km al norte, a Cafayate: es una ciudad turística muy importante, muy conocida por la excelente calidad de los vinos que allí se producen. Es increíble la cantidad de viñedos, hay vides por todas partes: en los campos, las casas y las calles. Por todos lados cuelgan los enormes racimos de uvas.



 Nos quedamos un día allí en un hotel, la dueña fue muy amable, Waldo le comentó que escribo y pidió que le dejara uno de mis libros. Ella resultó ser una artista impresionante: hace cuadros con la arena y piedras de la zona bellísimos. Al tiempo de irnos, se fue apurada a buscar algo y me trajo de regalo una alfombra que ella hizo, agradecemos mucho su amorosa hospitalidad.

De allí fuimos a Animaná, palabra que significa en el idioma  kakán "lugar del cielo", (“Kakán” era el idioma hablado por las etnias diaguita y calchaquí en el noroeste argentino). Posee un clima árido y seco, y se encuentra a 1.695 metros sobre el nivel del mar, 15 kilómetros al norte de Cafayate.
Nos quedamos en casa de Noemí y su familia: Javier, su esposo, y Vanesa su hija. Fueron muy generosos y compartimos momentos muy lindos. Noemí es una de las tres publicadoras del pueblo, así es que aprecia mucho la visita de los hermanos.


También en su casa hay racimos de uvas tan grandes que yo decía: “¡Estas deben ser de Canaán! (La Tierra Prometida)”


Fue hermoso poder asistir a la reunión en el Salón del Reino de Cafayate. No recuerdo si me dijeron que son 41 ó 43 publicadores, y hay 8 precursores, un lindo espíritu en la congregación. Siempre es refrescante conocer a los hermanos de otros lugares y nos encariñamos enseguida con ellos.


Luego de la reunión fuimos a cenar en la casa de unos amados amigos: Rosita y Julio.  Hace muchos años estuvimos en la misma congregación. Son un ejemplo de abnegación: Rosita sufre las secuelas de la Polio en su niñez (al igual que Noemí). Se ayudaba con una muleta para caminar, pero ahora ya no puede levantarse de la silla de ruedas. Julio, su esposo, la atiendo con una dedicación tan grande que conmueve. Pero nada detiene su espíritu y lleva 35 años en el servicio de tiempo completo.
Pasamos momentos muy lindos: emotivos y de risas juntos. Les leí algunos poemas del libro y se los regalé. Al menos algo mío que quede con ellos acompañándolos...



Luego se sumó Javier, el esposo de Noemí, aunque por ahora no es Testigo (esperamos que pronto lo sea), es amigo de los hermanos, y cuida amorosamente de Noemí, quien tiene limitaciones para caminar también.
En un momento nos reímos, pues en los tres matrimonios que estábamos presentes, las tres esposas estamos discapacitadas, y nuestros esposos nos cuidan abnegadamente. Yo recordé ese refrán popular que dice: “Dios los cría...¡y ellos se juntan!”....¡y nos reímos todos!
Fue un paseo breve y nos quedamos con ganas de más...esperamos volver por esos bellos y queridos lugares, llenos de belleza en sus paisajes, su gente...y los amigos y hermanos que amamos...

Ahora comprenderán por qué mencioné al principio que leer el “parte médico” hace que tenga más valor lo vivido estos días...sí, es una gran bendición y mimo de parte de Jehová el que, a pesar de todo,  hayamos podamos disfrutar este paseíto entre montañas y valles tan hermosos.

Dejamos atrás el bello paisaje
cafayateño y pareciera que los
cardones nos despiden con sus
manos orientadas al cielo…