
No sé en qué momento se escurrieron ya tres meses de este año, el calendario adelgaza rápidamente…mejor…cuando menos nos demos cuenta estaremos estrenando los primeros días del paraíso…lo cual, a su vez, no deja de ser un recordatorio de Lucas 12:40: “manténganse listos, porque a una hora que menos piensen viene el Hijo del hombre”.
Mientras tanto, día a día, hora a hora, todos seguimos esforzándonos por perseverar, sobrellevando nuestras propias espinas, sostenidos por el poder que es más allá de lo normal que Jehová da.
Este verano que acaba de pasar, hemos tenido algunas visitas en casa que nos dejaron mucho estímulo y enseñanza, como por ejemplo, Walter y Noemí, un matrimonio de hermanos muy queridos, de los que guardo recuerdos atesorados desde la niñez. Se quedaron unos días en casa, luego del día especial de Asamblea.Les preguntaba cuántos años llevan en la verdad, y respondieron:
- “Entre los dos…104 años…sí…52 años cada uno”.
Él sirve como anciano desde que tengo uso de razón y sufre de Espondilitis anquilosante, lo que ha llevado a un encorvamiento crónico de su columna. Pero tiene un gran sentido del humor. Recuerdo que al preguntarle cómo andaba, solía responder: “-Y aquí andamos…en bajada ”, haciendo alusión a lo dobladita que ya está su columna. Pronto cumplirá 80 años.
Noemí abnegadamente lo cuida y atiende pues ya está muy limitado. No deja de conmoverme el verla, haciendo tareas de ambos…igual que mi querido esposo, siempre haciendo el trabajo de dos. Sin duda, Jehová toma en cuenta tanto sacrificio y amor abnegado de nuestros amados cuidadores…es una experiencia que se repite en cada hogar donde hay un enfermo crónico y discapacitado. Jehová lo ve y los sostiene y bendice. A lo que se suma nuestra eterna gratitud.
Pero algo que quedó grabado a fuego en el corazón, fue un diálogo muy personal con Walter. Yo estaba en la compu haciendo alguna tarjeta, se sentó a mi lado, (camina con mucha dificultad apoyado en un bastón) y comenzó a decirme tantas cosas cargadas de estimulo…cosas que a uno le quedan muy grandes pero que se guardan en silencio en el corazón para repasarlas mentalmente cuando la angustia trata de ganar terreno.
Yo trataba de contener la inundación en los ojos, ya me había sacado un rato el respirador para poder conversar, pero las emociones ceñían fuerte la garganta y fue poco lo que pude decir.
Casi al final, dijo esto que me ahoga hasta ahora al recordarlo:
-“ Tal vez esta sea la última conversación que tengamos, ya sea por mi salud o la suya…”
y añadió detalles de todo esto que recordaremos en el Paraíso.
Luego hizo una oración muy sentida, una conversación amorosa con el Padre y Dios de todo consuelo. Ya el dique que contenía el llanto se deshizo. Al despedirlo y abrazarlo...tan frágil y desgastado por la enfermedad y los años, me sentí tan agradecida y bendecida por esos momentos, tan llenos de luz, de consuelo, de esperanza, y por poder contar con el cariño y amistad de hermanos que literalmente se desgastaron en su servicio….sin duda es una gran bendición contar con hermanos así…
Para todos esos amados hermanitos que por ahora sobrellevan las espinas de la vejez, este poema, un recordatorio de lo que lo que experimentarán
CUANDO VUELVAS A SER JOVEN
“Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar no lloro,
y a veces, lloro sin querer...”
(Rubén Darío)
Así expresó un poeta renombrado
un verdad que es siempre aborrecida:
ver que la primavera de la vida
no es un regalo eterno;
que más allá del tiempo floreciente,
está el rostro ceñudo del invierno.
Ya verás, cuando vuelvas a ser joven,
tu cuerpo reparando el deterioro,
tu mente renovando sus circuitos,
el sol llenando tus caminos de oro,
y la vida, sin límites mezquinos,
abriendo puertas hacia el infinito.
Cuando furtivamente algún resorte,
haga surgir recuerdos de estos días,
los verás como odiosa pesadilla
que la mente rechaza estremecida.
La paz de Dios inundará la tierra,
y sus ojos de Padre vindicado,
derramarán su lumbre y su ternura
en todos tus deberes asignados.
Mil años de crepúsculos distintos,
y millones de días disfrutables...
tus palabras, escasas e impotentes,
se van a diluir en lo inefable.
¡Cuánta luz en el rostro de tu hermano!
¡Cuánto amor en el timbre de su voz!
Tu corazón colmado de gozo indescriptible,
captará los reflejos de la dicha de Dios.
Álef Guímel
(Del libro “Ramas y Nidos”)
Estos días pasados, un resfrío y angina muy fuerte se instaló en casa, de a poco fuimos cayendo todos, como efecto dominó. Ahora le tocó a Waldo, pero aún así está trabajando…y cuidándonos. Hasta Lulita enfermó (pero de otras cosas) y tuvo que ir al Dr y le pusieron unas 5 inyecciones…pobrecita!. Tiene que hacer dieta, como no hay manera de hacerla comer comida casera, dice el Dr que le compremos alimento dietético… ligth…uhmmm…veremos si lo come, jajaja…es muy exquisita en sus gustos esa gordita…
Yo sigo perdiendo fuerzas, estos músculos insisten en debilitarse cada vez más, lo que a su vez, sigue despertando la creatividad e inventiva para buscar maneras de poder estar un poco más cómoda y apuntalada al sentarme. Los músculos del cuello, aún estando recostada, tienden a llevar muy hacia a atrás la cabeza pues no la sostienen. A veces tengo que levantarme y acomodarme la cabeza con las dos manos pues no tiene fuerzas para acomodarse solita. Le expliqué eso a mi mami, y junto a una tía, me hicieron unos almohadoncitos alargados para calzar la nuca y sostener mejor la cabeza.
Otra medida, es ponerme la mitad del cuello ortopédico, la que sostiene la nuca, pasar un cinto de tela por encima, llevar los extremos hacia adelante y pasarlos por debajo de los brazos para atarlos en la espalda. Así puedo apoyar la cabeza y a la vez ver el teclado al escribir y puedo tomar los remedios a cada rato sin tener que sacarme todo cada vez (como tengo mucha dificultad para tragar, con el cuello ortopédico completo no puedo hacerlo).
Así les estoy escribiendo ahora. Queda gracioso verme, jaja. Soy un aparato, jaja.
Pero a pesar del buen ánimo en general, estoy demasiado decaída, no me gusta estar así. Apenas me levanto de la cama y paso a la silla de ruedas que está estacionada detrás de la compu, toda reclinada como otra camita. Trato de hacer algo en la pc, pero me quedo en el intento y solo la dejo reproduciendo alguna revista, la Biblia en mp3 o alguna conferencia mientras me quedo quietita, agotada y dolorida por el esfuerzo que hacer eso supuso. El respirador está en una mesita con rueditas, me acomodo con todo y ya no doy más. No me gusta estar así. Hay tiempos en que puedo hacer algo más, pero ahora no. Es un entrenamiento diario de gran paciencia.
Así es que cada vez estoy más agradecida por la provisión de tener las publicaciones en audio, es una gran bendición que ayuda a barnizar la mente con los pensamientos de Jehová., “nuestra fuerza” (Salmo 81:1).
Me quedé pensando en Walter y Noemí y en sus 52 años de recorrer los caminos de la Verdad y en tantos de nuestros amados hermanos que llevan en su equipaje décadas de leal servicio.
Cuando Lira cumplió sus 50 años de bautismo, escribió “Medio siglo en Puerto Amparo”, la parte final dice así:
“Cuando flotamos en un mar de sonrisas en nuestras asambleas, cada rostro representa una historia. Están allí porque han luchado arduamente para que ninguna fuerza extraña los sacara de su lugar en el pueblo de Dios.
El seguir viéndolos entre nosotros equivale a un certificado de madurez e integridad, un recordatorio viviente de que debemos defender nuestro lugar asignado, viviendo o muriendo.
A través de los años y las décadas de este medio siglo, muchas veces hemos comprobado que todo lo innegable, lo noble y lo beneficioso, lo que nunca cambia, gira alrededor del nombre de Jehová, el que dio principio y razón de ser a todas las cosas.
Hoy, desde esa invencible torre de fortaleza que es su Nombre, observamos la desintegración del viejo sistema, y sabemos que la tierra que Dios ofrece a los mansos como herencia pronto será liberada, porque la Palabra de Dios, que hoy resuena en todos los ámbitos y recorre los cuatro puntos cardinales, no puede volver a Él vacía. (Isaías 55:10,11).
Álef Guímel
Abril de 2000
Sí…Su Palabra no vuelve a Él sin resultados…es sólo cuestión de tiempo para que la creación toda deje de gemir y prorrumpa en clamor gozoso para siempre…ya falta un día menos…
Gracias por estar allí y hacer más llevaderos estos días…
Con amor fraternal
Nancy