


“Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar”, dijo el poeta…bueno…no regresaron precisamente golondrinas, ¡pero sí gorriones! Hay una algarabía matinal debajo de la galería, sobre la ventana de la cocina (no precisamente en mi balcón, jaja), pero son tan bellos y llenan la casa de alegría con su canto…sin contar cómo a Lulita, nuestra gatita, se le alegran los ojitos persiguiendo con la mirada los incansables vuelos de los pajaritos, trayendo ramitas para el nido y quizás alimentos.
Parece que estos días cálidos (hoy hizo 37 Cº) y tal vez un nuevo remedio que estoy tomando, no sé, pero algo ayudó a que hoy haya estado un poco mejor y por primera vez en lo que va del invierno, me recosté en la reposera un ratito en el patio, quería ver a los gorriones. Pero como tenía que estar muy cerca para poder verlos, los ahuyentó mi presencia en medio de su ruta de vuelo. Así es que regresé pronto adentro de la casa para no molestarlos…y regresaron con sus ramitas en el pico y su canto.
Pero esos breves minutos los disfruté mucho…me encanta estar al aire libre y sentir la brisa en el rostro. Quizás, si mejoro un poco más pueda asistir a las reuniones, y tal vez hasta dar una vueltita en la plaza en mi silla de ruedas-camita todo terreno y hasta tomar unos matecitos al aire libre…sería lindo.
Pero para poder ayudar a la imaginación con datos concretos, fuimos con la Neuronita ( la única que me quedó) a dar un “Un vistazo a algunos jardines famosos” (g97 8/4 pág. 6). Entre muchas otras cosas interesantes, allí se menciona que los jardines ´del Palacio de Versalles “todavía pueden considerarse los más extensos y sublimes del mundo”.´
De los jardines en Israel se cita esto: “En términos generales, los jardines a los que se hace mención en la Biblia son bastante distintos de los jardines comunes de Occidente. Muchos de ellos se asemejaban a parques donde había árboles frutales y de otros tipos (Ec 2:5; Am 9:14; Can 6:11), plantas de especias y flores. (Can 6:2.) Estos jardines estaban bien regados por arroyos o por otros métodos de riego, y a menudo había senderos serpenteados. Algunas familias tal vez hayan cultivado jardines más pequeños.” *** it-2 pág. 17 Jardín ***
Muchos de esos jardines podían ser jardines cerrados, con una reja o muro alrededor a los que se podía entrar con una llave.Hay un jardín al que la mente regresa, aún sin haberlo visto nunca…bueno, no lo vieron los ojos físicos, pero sí a través de las palabras y ojitos de Lira. Hacía falta una llave para entrar en él…hoy necesitamos este poema para visualizarlo:
NO TIRES ESA LLAVE
Aunque el viejo candado
Ella abría la puerta
¡Cuántas cosas sencillas formaban nuestro mundo!
Por eso te decía, no tires esa llave,
Álef Guímel - (Julio 1993)
Es bello…sigo sentándome, mentalmente, ´en aquel patio enrejado, colmado de jazmines y claveles en flor´
Esto me hizo recordar una vez hace pocos años atrás, cuando fuimos a Buenos Aires para que me hicieran una biopsia de músculo en un brazo. Estaba menos peor que ahora y podía caminar algo, además, el clima me había sentado muy bien, tanto que, cuando me dieron de alta del sanatorio, fuimos con Waldo a visitar Betel y almorzamos allí, junto a nuestras queridas misioneras que sirvieron tantos años aquí. Tomaba menos corticoides entonces y no estaba tan hinchada como ahora, es la foto en la que estamos con Waldo a la entrada de Betel ( Argentina).(1º foto)
No quería que regresáramos sin conocer aunque sea algo (no podía andar mucho), entre otras cosas: el Jardín Botánico, donde para entonces, nos dimos con la gratísima sorpresa de que había una exposición de Orquídeas. Estaba fascinada con tanta belleza y diseño exquisito. ( 2º foto)
En estos 16 años de enfermedad, hubo 3 en los que estuve mucho mejor y sin corticoides. Teníamos una casita pequeña entonces y un jardín lleno de rosas y una gran variedad de flores y plantas. Había un rosal blanco que se llenaba de flores y les gustaba a los vecinos. En la foto donde estoy de remera azul pueden verlo. ( 3º foto)
Al agravarse mi salud tuvimos que vender esa casita y venir a vivir con mis padres. Menos mal que a mi mami también le encantan las flores, así es que un jardín no falta.
¡Uy!...no sé en qué momento la Neuronita se escapó desde el nido de los gorriones en raudo viaje hasta los jardines de Versalles, los del Israel antiguo, el de Lira, el Jardín Botánico y nuestra casita anterior…gracias por acompañarme en este florido recorrido.
En medio del viaje, se enredaron flores en el cabello y las manos están llenas de ellas para dejárselas a ustedes en señal de cariño y gratitud.
Un abrazo muy fuerte, anhelando el día en que la tierra toda sea un bendito jardín que ensalce a nuestro magnífico Hacedor:
“Porque como la tierra misma produce su brote, y como el jardín mismo hace brotar las cosas que se siembran en él, de igual manera el Señor Soberano Jehová hará brotar justicia y alabanza enfrente de todas las naciones.”