





Aquí vengo de nuevo a sentarme junto a ustedes en este balcón lleno de flores, que no conoce de distancias ni latitudes (el invierno arrecia con su manto blanco en el hemisferio norte, y aquí en el sur, es agobiante el calor).
Pero este rinconcito está ajeno de temperaturas extremas, y puede ser lo que ustedes deseen: cálido o refrescante, lo que el estado de ánimo les pida…sólo vengo a compartir un momento de estos días que transcurren sin grandes cosas que los hagan brillantes, al menos han sido días sin grandes sobresaltos.
Esta quietud aumentada por la falta de mejoría supone una lucha cotidiana también para no permitir que la falta de fuerzas físicas le resten fuerzas a la mente y conservar las ganas de hacer cosas, aunque simples y triviales tal vez, para el común de los mortales, jaja, pero no dejar de hacer algo y hacer que los días sigan contando para Jehová y no vivir en vano. Ya lo dijo el sabio: Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo . . . (Eclesiastés 9:10)…claro que yo no quiero irme a ningún lado ni acortar camino al Paraíso y sigo anhelando poder ser, si Jehová lo permite, uno de esos millones que ahora viven y que tienen la oportunidad de no morir jamás…
Gracias por tantos y cada uno de los mensajes llenos de amor y preocupación que han enviado, no dejo de sorprenderme y conmoverme con cada uno y palpar también de este modo, lo maravillosa que es esta bendita hermandad mundial que nos une, un verdadero anticipo del Paraíso, y sin duda, una manera muy importante como Jehová los está usando para dar consuelo…gracias por sostenerme…gracias por seguir sosteniendo nuestros corazones en la distancia, por sus oraciones y mensajes…gracias por estar y por tanto que dan…
Quisiera poder decir que ya a esta altura las cosas vayan mejorando, pero no, ni siquiera puedo estar como antes del tratamiento y sigo dependiendo del todo de los demás, me da pena recargarlos más de trabajo, sí, lo hacen con todo el amor, pero al menos me gustaría poder levantarme sola y atenderme aunque mínimamente como antes, pero por ahora hay que seguir esperando y no dejar que la espera desanime. ¡Así es que hay razones extras para seguir fortificando la mente para actividad! (1 Pedro 1:13)
Claro que a esta mente no se le puede pedir mucho: con una sóla Neurona disponible no se puede hacer mucho que digamos…y ya a estas alturas…creo que ni Neuronita es…ya es media neurona…o un cuarto de neurona…pero bueno…hay que esforzarse porque siga en movimiento, jaja.
Esta debilidad extrema no deja mucho margen de opciones de actividades desde mi silla de ruedas – camita, pero, mientras escucho las Revistas en Mp3, la Biblia, los cánticos, al menos he estado haciendo algunos fondos de pantalla para PC para regalarles con el Texto del Año de 2010 y algunas tarjetas con textos…disfruto mucho de hacerlas, pero cada vez cuesta más porque veo menos y es difícil seleccionar las imágenes cuando se ve todo tan borroso. Ojalá estas cataratas se detengan ahí y no sigan progresando porque no podrán operarlas y reemplazar el cristalino, es una cirugía común pero contraindicada en enfermedades del colágeno como las que tengo. Pero mientras siga tomando corticoides, las sigue “alimentando” y cada vez veo menos. Eso sí que es un pronóstico muy sombrío, literalmente.
Pero mientras se pueda, seguimos “dándonos maña” para hacer algo…¿les comento un detalle, quizás trivial?..bueno, tengo una pequeña muñeca que guardo desde la infancia, no tuve muchas pero esta sobrevivió el paso del tiempo, es chiquita (no me gustan las muñecas grandes) y siempre la iba guardando, tiene el pelito todo apelmazado ya, de vez en cuando aún le hacía ropita, generalmente a crochet. Se llama Elenita, por nuestra querida Tía Elenita, la misionera que nos hizo el estudio y mejor amiga de mi mami. Ahora había quedado con un abrigo de invierno, así es que había que hacerle algo de veranito urgente…¡pobre muñeca!...¡se estaba cocinando!
Traté de hacerle algo con un pedacito de tela, pero me cuesta más tratar de sostener la aguja de coser y es calamitoso cómo han quedado esas puntadas a mano!...pero bueno…algo salió…los detalles son a crochet, incluidos zapatitos y sombrerito: les dejo fotitos, no son muy nítidas pero algo se ven.
Tenía pendiente de dejarles alguna foto tomada durante el tratamiento también, allí se ve la máquina a la que me conectaban, en funcionamiento durante una de las sesiones del tratamiento. En la otra se ven restos de algunos de los hematomas que quedaban en los brazos días después de regresar a casa (aún quedan algunos).
Como sabía que iban a ser días muy difíciles, llevé algo que le diera un toque de ternura a ese ambiente frío: un gatito en su camita que me regaló Mati, nuestra querida amiga de Barcelona. Lo tenía en una de las mesitas, junto a Aristarco y los remedios diarios (en la otra estaba solo el respirador). Fue muy positivo llevarlo, sólo verlo me animaba, lo acariciaba y confortaba un poco por lo mucho que extrañaba estar en casa, rodeada de los afectos.
Pero también, se convirtió en la mascotita de la sala y todos los médicos, enfermeros, personal de limpieza, y visitas de los otros pacientes que entraban …todos se acercaban a mirarlo y mimarlo…se sorprendían, porque a simple vista parece de verdad. La cardióloga decía cada vez: -“ Yo sigo creyendo que está vivo”.
Sí, fue un toque de ternura en esos días tan grises, es precioso.
Hay tantas cosas que no podemos cambiar…pero hay tantas otras que sí podemos, con la ayuda de Jehová, siempre hay algún detalle que podemos añadirle a nuestros días para que sean un poquito mejores, aunque solo sean detalles, tal vez triviales, pero que disfrutemos y nos confirmen que siempre podemos hacer algo para pintarle una sonrisa a la vida y seguir luchando.
Y como cristianos, siempre tenemos mucho que hacer, tanto en el ministerio como en los detalles cotidianos, pues de eso se trata nuestra adoración: es nuestro modo de vivir que afecta a todo lo que somos y pensamos, las 24 horas del día. Y aún cuando bajo circunstancias extremas tal vez no podamos hacer cuánto quisiéramos, siempre podemos esforzarnos por aplicar más plenamente consejos sabios, como el registrado en 1 Pedro 1:13: ´Fortifiquen su mente para actividad, mantengan completamente su juicio; pongan su esperanza resueltamente en la bondad inmerecida que ha de ser traída a ustedes en la revelación de Jesucristo.´
¡Cuánto nos sostiene la esperanza, verdadera ancla del alma!
Con la ayuda de Jehová, podemos seguir cambiando el paisaje desde adentro y enfocar la vista en todo lo bueno y bello que aún nos rodea, y sobre todo, en las cosas eternas que no se ven.
Les dejo de regalo uno de los poemas de Lira que más profunda dejaron su huella desde la adolescencia, espero ustedes también disfruten de este:
Análisis
No duermas esta noche sin dar gracias
si dialogaste en paz con tu conciencia,
si puedes sonreírle a tus recuerdos
y entiendes la razón de tu existencia.
Quizás fue un día simple,
sin grandes alegrías,
sin ningún sacrificio.
Quizás sólo hubo un hecho
humilde, inadvertido,
que añadir a tu foja de servicio.
Si esa cosa pequeña,
puso un toque de gracia en tu faena,
fue un día bien vivido,
¡Todo valió la pena!
Si pronunciaste el nombre del Dios vivo
refutando el desdén del que reprueba;
si hablaste con amor de sus promesas
afirmando la fe de los que aprueban;
si encendiste elevados pensamientos
en la desolación de alguna mente;
si compartiste la pesada carga
de un alma que clamó desfalleciente;
si derramaste ungüento de palabras
sobre la carne que quemó el dolor;
tu tiempo es un esclavo bien comprado
que atiende tus asuntos con honor.
Tal vez alguien que oyó de ti el mensaje
cerró los ojos en un curso fiel.
Tal vez un hijo tuyo íntegramente
mide sus pasos en un mundo cruel.
Quizá hay quien siembre la verdad del Reino
con semillas tomadas de tu mano.
¡Da gracias por los días transcurridos!
¡No estás viviendo en vano!
Pero si nada de esto entra en tu análisis,
tu tiempo es un esclavo
enfermo y amargado,
que gime atado a un poste
porque no fue comprado.
Álef Guímel
(Del libro “Reflexiones de un Guijarro”)
Gracias por permitirme compartir este tiempo, sentada a su lado en este balcón etéreo lleno de flores, frente a un mar diáfano y azul intenso (**), mientras seguimos hablando con amor de Sus promesas, con la certeza de que es sólo cuestión de instantes ya, en esta corriente del tiempo, para verlas realizadas, para disfrutarlas juntos y hacer como dijo el salmista : “En cuanto a nosotros tu pueblo y el rebaño de tu apacentamiento, te daremos gracias hasta tiempo indefinido; de generación en generación declararemos tu alabanza.” (Salmo 79:13)
No me despido…me quedo aquí, con ustedes, mirando fijo las cosas que no se ven…¿me acompañan?...
(**) Vivo muy lejos del mar, y solo estoy en mi habitación...pero se puede cambiar el paisaje desde adentro...