lunes, 12 de febrero de 2018

Un feliz reencuentro y un viaje al pasado...



Hace unos 22 años leí un poema que ha estado revoloteando en los recuerdos estos días. He de admitir, que la primera vez que lo leí no capté mucho la profundidad de su mensaje, ni me había dado cuenta entonces lo mucho que en realidad me identificaba con él. Lo recibí en un sobre, por correo convencional, como era lo habitual entonces. Era uno de esos sobres que esperaba con ansias cada mes: una carta de mi querida Lira, desde Uruguay.

El poema en cuestión describe tan bien a esa parte de uno que anhela la tierra libre de fronteras y vanidades, y ama lo auténtico y simple, el amor por la tierra, descifrando todos sus mensajes…

Es este:
  

EL INDIO QUE ESTA A MI DIESTRA

Al indio que anda conmigo
no le atraen las ciudades.
Sabe esquivar el bullicio,
las ferias de vanidades,
los cenagales del vicio,
y las virtudes falseadas
de un mundo que alza espejismos
y los reduce a la nada.

Lo conocí en mi niñez
domando potros salvajes
en silencioso ostracismo.
Me ofreció su guía sabia
para descubrir el mundo.
Me ayudó a nombrar las cosas
y a definir mis deberes
con un aprecio profundo.

Tenemos rasgos comunes:
ama los valles tranquilos
y los ríos ignorados
que corren entre montanas
con sus mensajes cifrados.

Disfruta cuadros cambiantes
en las horas de arrebol,
y las flores amarillas
porque retienen el sol.

No le gusta que lo peinen
porque tiene hojas y hierbas
enredadas en el pelo,
más cuando lo peina el rio
se somete sin recelo.
No permite que le arranquen
ideas y sentimientos
que no hacen agravio al Cielo.

Cuando Dios es difamado
a veces llora conmigo
y suspira cabizbajo
cuando arrasan grandes bosques
y destruyen fauna y flora.
Me hace notar diferencias
entre el mañana que anhela
y el presente que deplora.

Quiero dialogar con el
en la vida venidera
y sentir que me acompaña
a través de cada era.
Andar con él a mi diestra
y un colibrí sobre el hombro
que me murmure palabras
para expresar el asombro.
Marchar cantando a su paso
es la ilusión que persigo,
y ver feliz, liberado,
al indio que anda conmigo.

Álef Guímel
 Enero 1996



Pareciera que al pasar los años, más me identifico y reconozco en este poema. Todo. Cada frase. Describe lo que siento.

“Tenemos rasgos comunes:
ama los valles tranquilos
y los ríos ignorados
que corren entre montanas
con sus mensajes cifrados.”


¡¡Ahhh!! ¡Qué cierto!
Lo que trajo estos versos a la memoria fue algo muy lindo que vivimos hace unos dos meses, cuando pudimos hacer con Waldo un viaje relámpago a los Valles, a Cafayate más exactamente, a unos 234 km de aquí. Sólo fuimos por dos días. 

Era nuestro anhelo poder reencontrarnos con alguien muy especial para nosotros: con Miguel, a quien no veía desde hace 15 años.. Él fue uno de los niños a los que tuve el privilegio de conducir un estudio bíblico cuando vivíamos en una ciudad vecina, en Banda del Río Salí. Luego de mudarnos de allí poco supe de él. Se mudó al lugar que siempre amó, de dónde son sus padres y a donde iba en cada verano y vacación escolar: a Quilmes, a 189 km de aquí, en plenos Valles Calchaquíes.

Como disponíamos de tan poco tiempo, él amorosamente hizo arreglos para ir a visitarnos en Cafayate, a 50 km de donde vive. Fue con su novia, Vilma, quería también presentarla, tal como lo hace un hijo. Y así en realidad lo siento…un hijo querido que la vida me permitió conocer y amar desde pequeño. Ahora ya tiene 29 años. Tiene un gran corazón, lleno de virtudes, amor por la vida y el Creador…espero pronto le sirva, para siempre…

Ese día llegaron temprano al lugar donde estábamos hospedados, desayunamos juntos y fuimos tratando de ponernos al día de tantas cosas vividas en estos años de no vernos. Nos contó de sus proyectos, de que en breve se inauguraría un Centro de Interpretación en la Ruinas de Quilmes, el lugar donde trabaja y es uno de los encargados de allí.

Estaba lleno de entusiasmo, y a la vez, de profundos sentimientos, como fue siempre. Nos dijo cosas que jamás olvidaremos acerca de cuánto influimos en su vida y lo importante que somos para él. Yo no podía dejar de llorar…como ahora…mientras recuerdo sus palabras…fue un privilegio que Jehová me dio, de poder compartir los días de su niñez, en un tiempo en que nada era fácil para él…



Un viaje al pasado…mirando al futuro…


Como nos encanta la Arqueología, pudimos aprender más de la historia de los Quilmes, el pueblo originario que habitó esas tierras. Las Ruinas de esa ciudad hoy constituyen el mayor sitio arqueológico del país, y el segundo en Sudamérica, luego de Machu Picchu, en Perú. Nos contó tantas cosas que nos enriquecieron, detalles de la vida cotidiana de un pueblo que amaba la tierra y sentía el deber de cuidarla…tal como el deber que Dios asignó en un principio a la humanidad.
Nos acompañaron toda la mañana, luego almorzamos juntos y fue triste tener que despedirnos, anhelando un próximo viaje, un próximo abrazo…






Días atrás estuvimos conversando con Miguel por Whatsapp y me envió varias fotos. Ya se inauguró el Centro de Interpretación de Quilmes, un museo con  última tecnología que permite revivir la historia de este pueblo que vivió allí desde el siglo X hasta que 1667 en fue devastado y exiliado por la invasión española.

“Unos 400 españoles sitiaron a un pueblo de más de 6000 originarios primero impidiéndoles acceder a sus cultivos sobre la planicie fértil del Río Santa María y luego envenenaron la fuente de provisión de agua que llegaba desde las montañas. Mientras los españoles contaban con armaduras y armas de fuego, aquellos utilizaban arcos y flechas, hondas, lanzas y hachas con puntas de piedra.


Luego de su rendición y debido a que los españoles no lograron someterlos, fueron obligados a recorrer mil kilómetros a pie sin agua ni comida. Se estima que de los más de 2.600 sobrevivientes que partieron, solamente llegaron a los húmedos e insalubres bañados a orillas del Río de La Plata, poco más de 400. Los supervivientes finalizaron sus días pereciendo principalmente por enfermedades pulmonares. Al llegar no encontraron el algarrobo considerado sagrado que les daba alimento, leña y bebida. No conocían las hierbas medicinales locales y no podían sanarse. El sitio ubicado a 35 km al sur de la actual ciudad de Buenos Aires se denomina Quilmes en referencia a la Misión de Santa María de Quilmes.”
Hoy, los descendientes de los pobladores originarios, autodenominados Comunidad India Quilmes (CIQ), protege el lugar.


Miguel en su trabajo en el museo (CIQ). De fondo se ve una línea de tiempo que relata en paralelo la historia con lo que ocurría en Europa y el mundo al tiempo de las culturas precolombinas aquí.


El museo cuenta con cuatro salas temáticas. “La primera de las salas, llamada “El devenir de una nación”, cuenta los orígenes de los Quilmes, sus características y pautas sociales, a través de instalaciones e infografías murales, un alegórico curso de luz que representa el río Santa María o Yokavil y una línea de tiempo.” (Diario La Gaceta, 31 de enero de 2018

Justamente, a la entrada de esa sala puede leerse esto:


En las cumbres más alta
se esconde el secreto de su origen.

El arenal guarda
el recuerdo de sus huellas.
El viento los evoca
improvisando melodías
por los cerros.

Desde el día en que los Quilmes
llegaron a este valle,
el Yocavil fue su aliado
y su inseparable confidente.


Este es un video que se hizo con motivo de la inauguración del museo, a modo promocional, se los dejo para que puedan ver algo del paisaje:



Se filmó un corto con actores nativos caracterizados para la época, Miguel también fue parte de esa filmación. Dura 13 minutos y es parte del espectáculo audiovisual del museo. Yo aún no pude viajar y verlo.


La historia de los Quilmes, como la de la mayoría de los pueblos originarios del mundo, tiene un denominador común, uno que puede resumirse en esta verdad bíblica de manera especial: “El hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Eclesiastés 8:9)


Cada vez que tuve oportunidad de visitar algún sitio arqueológico, no puedo dejar de pensar en que esas casas de las que hoy quedan apenas ruinas, un día estuvieron habitadas por familias, y había voces de niños jugando, padres que trabajaban la tierra, mujeres que tejían, artesanos hábiles en alfarería y tantas técnicas que sé que un día podrán relatarnos en primera persona, y no sólo a través de lo que podamos interpretar por el legado que dejaron…

Cada vez que camino por esos valles plenos de sol y viento, siento que mis pasos encajan justo sobre las huellas que otros dejaron siglos atrás y me vuelvo parte del paisaje que fue…anhelado el futuro en que pueda conocerlos, cuando regresen del polvo… porque “Tengo esperanza en cuanto a Dios [...] de que va a haber resurrección” (Hech. 24:15).

La de ellos también…


"Quiero dialogar con él
en la vida venidera
y sentir que me acompaña
a través de cada era.
Andar con él a mi diestra
y un colibrí sobre el hombro
que me murmure palabras
para expresar el asombro.
Marchar cantando a su paso
es la ilusión que persigo,
y ver feliz, liberado,
al indio que anda conmigo."





5 comentarios:

Mirta . Mza dijo...

Como es usual tu publicación es un disparador de profundas emociones.

Pisar esa ciudadela es un viaje relámpago al pasado.Siempre me aparece la imagen de ese pueblo siendo conducido a pie hasta Buenos Aires como la última conquista española en el norte. Me hace recordar a los asirios conduciendo a sus prisioneros.

"Marchar cantando a su paso
es la ilusión que persigo,
y ver feliz, liberado,
al indio que anda conmigo."

Maribel Palermo dijo...

Bello Nancy, yo tambien cuando pienso en los indigenas o aborigenes recuedo esas mismas palabras de Eclesiastés y tambien añoro el dia cuando vuelvan Jehová mediante nos cuenten de primera mano como era todo

Silvia Gioia dijo...

La emoción que se percibe en tu relato me emociona querida Nancy..amé estas líneas:
"Cada vez que camino por esos valles plenos de sol y viento, siento que mis pasos encajan justo sobre las huellas que otros dejaron siglos atrás y me vuelvo parte del paisaje..."
Simplemente bello.

Gaby ruiz dijo...

Hna Nancy..Me pasa lo mismo cuando visito los lugares que habitaban los mexicas .Me entristece saber cuantas vidas se perdieron por la ambición del hombre ..espero conocerles en el nuevo mundo de Dios.
Por lo pronto tenemos que seguir pidiendo el Reino y esperar a que llegue para ver como desbarata las obras del diablo .
saludos desde Coahuila Mexico
Por cierto mi nombre es Gaby Ruiz ♡

Orquideas preciosas dijo...

Hermana Nancy, que relató tan hermoso y lleno de vida. Me transportó al lugar. Todos esperamos con Anhelo el nuevo mundo gobernado por nuestro señor Jesucristo, donde habrá justicia absoluta para todos y donde las cosas pasadas no serán recordadas ni subirán al corazón.
Reciba mi saludo Cristiano.

Gloria Medina. Florida, USA