domingo, 14 de junio de 2026

Lo que hay...y lo que espero...

 

 

El calendario dice que estamos a mitad de año, más cerca al invierno, despidiendo al otoño. Pero los árboles no opinan lo mismo. Las temperaturas superiores a la media para la época no han permitido que su manto de hojas caiga por completo al suelo, al menos no en todos. Los pájaros muchas veces no saben si es otoño o primavera, pero también, de solo estar, una ola polar enfría hasta el pensamiento y descoloca hasta a las flores y las aves y el paisaje se pinta de blanco…así es que, ¡cómo no me va a descolocar a mi!, que vivo en una nebulosa mental, que de vez en cuando deja que aclare el azul de mi cielo, aunque sea por momentos y otra vez el cuerpo colapsado bloquea el pensamiento y vuelan las ideas, confusas, como aves que no saben si tienen que migrar o anidar…y sí…así estamos…

No hay energía, simplemente, esta inmunidad alterada se dedica a destruir las baterías…hasta el motor…y me deja aquí varada a la orilla de la vida con el alma llena de proyectos y anhelos, de bríos amordazados, de tanto por vivir…mientras se escurre mi fraccionado tiempo…

Sé que esto que soy ahora, no es lo que seré eternamente, si es que, en su amor leal, el Señor del Tiempo, me concede vivir la vida como la diseñó desde el principio: sin las cadenas gruesas con las que nos amarró la imperfección…

Ahora, hay momentos en los que no puedo hacer nada más que mirar a esa vida con amor diseñada…mirar al futuro cercano, sin escuchar el dolor de esta vasija quebradiza…

Y aún así…sale el sol…y el patio se llena de pájaros en torbellino de cantos…y aun puedo verlos y escucharlos…y se llena el alma de gratitud por ello…y por lo que espero…

 

 “Por lo tanto, no nos rendimos. Aunque la persona que somos por fuera vaya desgastándose, la persona que somos por dentro sin duda va renovándose cada día.  Porque, aunque las dificultades son momentáneas y livianas, producen en nosotros una gloria de una grandeza cada vez más extraordinaria, una gloria eterna, mientras mantenemos la vista fija en las cosas que no se ven, y no en las cosas que se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

(2 Corintios 4:16-18)

 

Nancy

14-6-26


jueves, 7 de mayo de 2026

"Icebergs"

 


Conversábamos con Waldo de las reacciones de un personaje de una peli que apenas vimos unos minutos y la dejamos, nos venció el cansancio del día. Pero me quedé pensando y le dije: “Cada persona es un mundo. Me voy a escribir antes que me olvide”…un pensamiento llevó a otro, y a otro, en esta breve reflexión:

Icebergs

Cada persona es un mundo. Cada uno con su propia e inmensa mochila, que aun cuando sea compartida, cada uno la sobrelleva como puede, la vive, siente y afecta diferente…

Somos como icebergs navegando en un océano de gente, donde a su vez cada uno también lo es. No por ser fríos, sino por la profundidad y grandeza de lo que no vemos, más allá de lo obvio.

 No podemos dar por sentado que conocemos todo de una persona, por más allegada que sea, siempre hay mucho más por descubrir, por entender, por comprender… Y es bueno que sea así…

Y es bueno recordarlo cuando no podemos entender alguna reacción de otros que pueda afectarnos…esa punta del icerberg visible no representa al todo que no vemos ni conocemos…

Y sí, nos gustaría esa consideración para nuestra imperfección, así que la Regla Áurea se hace presente:

“Hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes.” (Mateo 7:12)

Y aunque quizás nunca podamos conocer todos los motivos detrás de una acción, hay un bálsamo reparador de afectos y relaciones interpersonales que nunca falla: “El amor cubre todas las ofensas.” (Proverbios 10:12)

Y quién sabe, quizás al profundizar con paciencia y cariño, descubramos tesoros escondidos como las geodas…como los cristales de la Cueva de Naica…búscalas…

“Los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos.” (Proverbios 20:5)

 

 

Cueva de los Cristales, Naica, México